Catarata

Freno a la violencia contra las mujeres

Luis Petersen Farah

No hay duda: algo pueden hacer los gobiernos para disminuir en el corto plazo las múltiples formas de violencia contra las mujeres, aunque sea una de sus más difíciles tareas.

Suele tratarse de una violencia que acontece en los hogares o en espacios conocidos y que proviene de personas cercanas, a las que se denuncia con dificultad y se perdona con facilidad. De ahí la complicación para sancionar y para llevar a cabo acciones preventivas.

De cualquier forma, uno de los factores reconocidos de riesgo de violencia contra las mujeres es el escaso apoyo de las instituciones. Así lo ha planteado, por ejemplo, la investigadora Irene Casique Rodríguez (en “Vulnerabilidad a la violencia doméstica, una propuesta de indicadores para su medición”, publicada por el Inegi). Expone ahí una serie de criterios para conocer la violencia contra mujeres y otras personas en situación de desventaja.

Y uno de los factores de riesgo de la violencia contra la mujer es este olvido institucional. Casique añade también la existencia de ambientes donde se da una justificación social de la violencia, una ideología de roles de género, o donde la mujer tiene bajo poder de decisión y baja autonomía.

No se puede disculpar a la autoridad, pero hay que insistir en que aquí hay tarea para todos. Por eso, qué bueno que la denuncia ha forzado las puertas de lo privado y ha salido a las calles a llamar la atención en los espacios públicos. Es la mejor forma de abrir los ojos de la sociedad entera ante un problema que, al menos en muchos casos, no se quiere ver.

La oscuridad generalizada ha sido el escenario perfecto para la violencia contra las mujeres y esto vale igual para el ámbito doméstico que para el laboral o el político. Las manifestaciones van dejando claro un mensaje para ellas y para los que comparten con ellas los distintos espacios: “No estamos usurpando nada y por lo tanto el precio no debe ser la violencia hacia nosotras”, dijo con razón ayer a MILENIO Miriam Hinojosa Dieck. 


luis.petersen@milenio.com

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