Meteoros y meteoritos

Ciudad de México /

Lo único que le falta a este año es que nos caiga un meteorito, dicen mis amigos con una dosis de humor y otra de melancólica resignación.

Empezamos 2020 con el pie izquierdo, razonan: nos amaneció ya con el fantasma de una recesión y la alerta del coronavirus. Luego vino la espera del primer contagio importado de Estados Unidos y la prisa por adelantar de la fecha de encierro, dizque para aplanar la curva.

Cerraron: los lugares de trabajo, fuera de los esenciales, se quedaron vacíos. Las escuelas también. Las mamás (y algunos papás) trataron de ayudar a los hijos en una tarea que los superaba. Las casas se convirtieron en estaciones espaciales de 24 horas. La crisis de salud se volvió también una crisis de familia, de pareja, de violencia doméstica. De salud mental.

Y todo para darnos cuenta de que llegaba también una crisis económica sin precedentes y sin asideros, porque tiene los mismos límites de la pandemia: ninguno.

El contagio fue subiendo muy lentamente y el confinamiento se hizo demasiado largo. Pero la necesidad de volver al trabajo, al comercio o a la industria sí agudizó su curva y la presión por una reapertura resultó más fuerte que la del encierro. Al final, el regreso económico y sus consecuencias (como el uso a tope del transporte público, la necesidad de comer fuera y el relajamiento de medidas sanitarias) colaboraron definitivamente a que, ahora sí, se elevaran los contagios y la curva de Nuevo León se levantara hasta llegar a ser el estado con mayor porcentaje de camas hospitalarias de covid ocupadas.

En eso estábamos cuando nos alcanzó la tormentosa Hanna y nos obligó a guardarnos de nuevo, con esa autoridad que ninguna autoridad tiene: la de lo inevitable.

Tienen razón. El meteoro aportó sus propios desastres a la lista de este año. Pero los optimistas ven en Hanna una disminución de los contagios por el nuevo encierro. Y ven las presas medio llenas. Y a los amigos.... a ellos solo los ven medio aburridos, buscando a cuántos millones de kilómetros de la tierra están pasando los meteoritos. 


luis.petersen@milenio.com


  • Luis Petersen Farah
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