Algunos sin pena ni gloria

  • Vida cotidiana
  • Luis Walter Juárez

Laguna /

Se están terminando las actuales administraciones municipales, lo mismo que la del gobierno del estado de Durango que encabeza José Rosas Aispuro y la verdad que en muchas de las alcaldías, se van los presidentes municipales sin pena ni gloria. 

Se puede decir que lo mejor que se vio en Durango, es que la inseguridad quedó en el pasado, ya que aquellos hechos de violencia extrema, en los cuales se suscitaban un día sí y al otro también balaceras, ejecuciones, "levantones", cobro de piso y muchas linduras más, quedaron en el pasado. 

Todavía se recuerdan aquellos momentos que se vivieron en Gómez Palacio y Lerdo, en donde lo mismo civiles, que integrantes de grupos armados y hasta policías, eran privados de la vida. 

Se realizó con apoyo del gobierno federal y las autoridades de Durango como de Coahuila, crear el Mando Único en La Laguna, lo cual fortaleció a las corporaciones y bajó el índice de inseguridad. 

En la ciudad de Durango, lo mismo en las carreteras de la entidad, eran escenarios de hechos violentos y en estos momentos, es una realidad que se puede circular con tranquilidad por las mismas. 

En Gómez Palacio todo indica que a las alcaldes que pisaron la presidencia municipal, Marina Vitela y Anabelle Gutiérrez, parece que les faltó tiempo para hacer mucho más por el municipio, ya que su administración bajo los colores de Morena solamente les duró tres años.

Llegará la administración nueva con Leticia Herrera al frente y ya se habla de que entrará con toda la actitud, ya que en estos momentos personal que trabaja con ella, está haciendo un análisis de lo que le falta a Gómez Palacio y se dice que habrá de trabajar desde el primer día de septiembre en obras de pavimentación, así como la de surtir agua a cientos de familia y empezar a cumplir con los compromisos realizados en campaña. 

Caso contrario sucede en Durango capital, en donde Toño Ochoa, el alcalde electo, sabe que Jorge Salúm, todavía presidente municipal, realizó un buen trabajo en su gestión, dejándole un municipio con obras de relevancia. 

El alcalde de la capital del estado es uno de los pocos que se salvan, que dejan un municipio fortalecido, mientras que hay otros en los cuales los alcaldes dejaron de hacer muchas cosas, como en Tlahualilo y Mapimí, por mencionar algunos. 

En fin, se van los alcaldes, muchos de ellos sin pena ni gloria, mientras que el gobernador José Rosas Aispuro, deja su administración pensando en que hizo mucho por la entidad, pero eso, solamente el tiempo lo dirá.


walter.juarez@milenio.com

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