El entrenador y los jugadores del Santos Laguna en lugar de que el equipo juegue bien, lo que están haciendo es jugar con la afición, la cual cada semana que pasa se está alejando del estadio y las gradas del Territorio Santos Modelo lucen semivacías, por lo que la majestuosidad de la casa de los Guerreros se ha empezado a perder.
Lo que se observó en el terreno de juego es algo imperdonable, jugaron tan mal como lo han hecho casi toda la temporada, salvo el juego contra el América.
El equipo lagunero dio vergüenza y todos juegan tan mal, que hasta se dan el lujo de fallar un tiro penal y hasta el portero de los Albiverdes que es lo mejor que tienen, también es llevado entre las patas por sus compañeros.
A veces hay declaraciones de entrenadores que no se entienden y lo que dijo Omar Tapia, técnico de los Guerreros al terminar el encuentro contra el Atlas, es simplemente una mentira más, una excusa para buscar seguir en el cargo, el cual obviamente le quedó muy grande.
Ya estamos a la vuelta de la esquina para que termine el torneo y Omar Tapia con gran cinismo y como si sus palabras fueran sinceras, dijo que el equipo del Santos Laguna lo que requiere es tiempo para encontrar un mejor funcionamiento, mejores resultados y según su visión, el conjunto lagunero ha tenido una leve mejoría.
El entrenador español nunca pudo tomar rumbo con los Guerreros y conforme iba perdiendo, empezó a aprender a mentir, a dar declaraciones sin ton ni son, por lo que en lo que mencionaba se notaba que no podía darle al equipo forma y mucho menos motivarlos a que salieran al terreno de juego a dar todo para que la afición los pudiera reconocer.
Se dice que los jugadores tienden “camas” a los técnicos y los hacen creer que van a darlo todo en el terreno de juego, pero la verdad son los culpables de los malos resultados.
Extrañamente, en el partido contra el América todos salieron a partirse el alma, a mostrar su futbol y con mucha suerte evitaron la derrota, ya que el conjunto capitalino tuvo para haberlos liquidado.
Pero más allá, se notó el cambio en la mentalidad de los jugadores santistas, ya que salieron a demostrar el porqué juegan en la Primera División, pero partidos después, volvieron la misma apatía, perdiendo los dos encuentros, el último de ellos ante Atlas.
Fue aquí en donde muchos aficionados que asistieron al encuentro realizaron manifestaciones de protesta, abucheando a los jugadores y reprobando su accionar.
Es triste, pero faltan calificativos para jugadores y técnico por su mal accionar y solamente queda decirle que es un grupo de profesionales muy mediocre, comparado con aquellos que dejaban todo en la cancha, tanto del viejo estadio Corona, como en el mismo Territorio Santos Modelo.
Y es que en una prueba con amigos, los actuales jugadores son unos desconocidos y preguntarle a los aficionados por los que dieron tantas satisfacciones, en definitiva que se acuerdan, desde el portero Adrián Martínez, “El Pity” Altamirano, Ludueña, Vuosso, Ramón Ramírez, el maestro Galindo, sin olvidar a Oribe Peralta entre muchos otros.
Walter.juarez@milenio.com