Los Guerreros del Santos Laguna siguen viviendo una de sus peores épocas en el futbol de primera división y es que ni aunque traigan como entrenador a Pep Guardiola, los jugadores habrán de rendir en el terreno de juego y empezar a lograr triunfos.
No, este equipo del que quienes no somos de La Laguna, se logró ganar el respeto por su forma de jugar, por aquellos partidos de alarido en el viejo estadio Corona, en donde la afición y el calor también hacían su parte y desgastaban a los rivales, por eso se convirtió ese césped en la casa del “dolor ajeno”.
Es triste ver lo que han hecho de aquellos que eran unos verdaderos guerreros en la cancha, ahora no queda nada y los jugadores que conforman el equipo, son simplemente adornos, a los que pareciera que les gusta perder, ya que en la defensa no hay juego en que no fallen y en la delantera, simplemente no dan una.
Se dice que son futbolistas a los que les pagan por pegarle bien al balón, pero la verdad de verlos patear la de gajos, dan sueño y muchas, pero muchas ganas de mandarlos a volar.
La afición santista ya se está cansando, son varias temporadas en las cuales se puede decir que la directiva ha intentado enderezar el barco, ha traído técnicos como Nacho Ambriz o ahora Renato Paiva, quienes no le han encontrado la cuadratura al círculo.
Ahora, le preguntas a un aficionado de los Albiverdes sobre los jugadores que lo conforman, muy apenas conocen a dos o tres, incluido el portero Carlos Acevedo, quien es la referencia y además, ya se ha contagiado de sus compañeros en el campo, ya que de aquel gran guardameta, ahora es simplemente un portero con fallas.
Debe la directiva contratar jugadores de calidad, con dos o tres que puedan ayudar al equipo y utilizar a sus fuerzas básicas, mismas que en torneos inferiores han dado la cara, han logrado campeonatos y subcampeonatos, así como contar con una cantera de jóvenes que han brillado con luz propia y que bien pueden dar el salto a la primera división dando buenos resultados.
Se han contratado jugadores que simplemente no prenden a la afición y es que recordar al “Pony” Ruiz, al “Hachita” Ludueña, a Vuoso o en aquellos años al “Turco” Apud o a Jared Borgetti y un joven guatemalteco de apellido Masón, quien tenía a sus seguidores en la tribuna de sol y los mismos se hacían llamar los masones.
La pregunta es hasta cuándo la directiva seguirá soportando a estos jugadores, ya que ahora sí que la afición está a punto de explotar.
Walter.juarez@milenio.com