Ahora que está celebrándose el Mundial 2026 se me vienen muchos recuerdos, ya que por fortuna me tocó cubrir un mundial juvenil celebrado en Acapulco en 1982 para el Diario de Monterrey, en donde César Luis Menotti iba como entrenador de los jovencitos argentinos.
En el siguiente año, se celebró en México el Mundial Sub 23 con una final que ganó Brasil a Argentina.
En esos dos años se cumplió unos de mis sueños, cubrir para un medio de comunicación torneos que para mi eran muy importantes y el haber visto a jugadores de grandes selecciones que años después serían estrellas del futbol en diferentes clubes del mundo, es algo que nunca se me olvidará.
Recuerdo haber tenido una experiencia en la que estuvo mi trabajo en riesgo, ya que se iba a anunciar en Suiza la sede del mundial 1986 y estaba entre Canadá, México y Brasil.
Fue cuando en un acto de arriesgue total, decidí poner una capucha que era levantada por una mano y aparecía la palabra México, sede del mundial del 86.
Se dirán que no tiene nada de extraño habar publicado que nuestro país albergaría por segunda ocasión un mundial de futbol, peo la decisión, el aviso que daría la FIFA con Joao Havelange al frente, sería después de las cuatro de la mañana, ya cuando los periódicos se habían impreso.
Sabía que si México hubiera sido la sede, mi vida sería otra historia y por fortuna todo salió para mí a la perfección.
Algo que también me marcó fue que en la final del Mundial Sub 23 entre Argentina y Brasil, partido que ganó Brasil, hubo un incidente, ya que unas edecanes llevaron hasta el centro del campo muchos globos inflados con helio, para después alguien empezara a soltar fuegos artificiales y los mismos provocaran que debido al gas se incendiaran, provocando una escena de dolor, con las jovencitas tiradas en el césped y con parte de su vestuario quemado.
Para ser sincero, yo cargaba mi mochila con diferentes artículos de fotografía y mi cámara en la mano, pero el incendio fue tan rápido que no recuerdo haber tomado fotos de los globos con el fuego, así como tampoco a las muchachas lesionadas, ya que lo primero que hacíamos quienes estábamos en el lugar, era apagarles la ropa que se les había prendido.
Al llegar a Monterrey y revelar los rollos cuál fue mi sorpresa, que entre las transparencias a color, porque antes no había la tecnología de ahora, me aparecieron esas fotos que al final lucieron en la primera plana de la sección deportiva.
En 1986, me tocó cubrir partidos y darle seguimiento a la selección de Corea del Sur y la verdad, entrenadores y jugadores unos tipazos.
Fue una convivencia diaria con ellos y al final una experiencia que nunca más se repetirá.
Walter.juarez@milenio.com