Los accidentes de motociclistas parece que no tienen fin, como si hubieran llegado para quedarse, ya que un día tienen algún accidente vial y al otro también, pero por su eso fuera poco, un grupo de jóvenes se siguen reuniendo por el rumbo de La Jabonera para realizar carreras, así como acrobacias en sus frágiles vehículos de dos ruedas.
Hace unos días un joven motociclista perdió la vida y muchos conductores lamentaron el fallecimiento, pero pese a ello, siguen realizando sus arrancones, sus piruetas, sin importarles el acabar con su existencia por un rato de emoción, por sentir que la adrenalina recorre sus cuerpos.
Hay motociclistas que están en una organización, por lo que reciben apoyo de las mismas autoridades de Vialidad, algo que ayuda a que quienes manejan esos vehículos, tomen conciencia y dejen de arriesgar sus vidas, por lo que estos momentos es muy necesario que quienes andan por su cuenta, también puedan recibir pláticas para evitar sufrir percances.
Se dice que quienes hacen acrobacias son jóvenes menores de edad, por lo que se tiene una responsabilidad muy fuerte de los padres de familia, ya que por un lado les compran esas motocicletas y por el otro pareciera que les festejan sus piruetas, pese a saber que en una noche las vidas les pueda cambiar, ya que sus hijos pueden morir en un accidente o quedar marcados de por vida.
Y es que esos muchachitos se suben a las motos sin ninguna protección, no les gusta utilizar cascos y prefieren lucirse dándoles el aire en sus rostros.
No se sabe realmente si es necesario crear un lugar en específico para que puedan los muchachos divertirse a su manera, pero que tenga sus reglas y que quien lo utilice que traiga de perdida el casco de protección.
Es difícil evitar o prohibirles a los menores el subirse a sus motos y es que en muchas ocasiones es decisión de los padres el seguir dejándolos que arriesguen sus vidas.
El problema existe, estos chavitos continúan infringiendo el reglamento de Tránsito y Vialidad, por lo que se deben de redoblar esfuerzos en la vigilancia por parte de las autoridades para detenerlos y evitar que se presenten más accidentes de fatales consecuencias.
Se cuenta con un programa preventivo llamado Moto a Moto, el cual según se observa no ha dado los resultados esperados para bajar el número de accidentes.
Se entiende que quienes tienen la mayor responsabilidad para controlar a los menores son los propios padres de familia.
Walter.juarez@milenio.com