Durante décadas se intentó vender una idea como verdad absoluta: que la izquierda y la empresa privada eran incompatibles; que hablar de justicia social significaba desconfiar de la inversión, del capital y de quienes arriesgan su patrimonio para producir.
Hidalgo está demostrando que esa premisa es falsa.
La conferencia mañanera de este miércoles dejó una cifra que merece atención: 16 mil 500 millones de pesos de nuevas inversiones para Hidalgo, entre el Polo de Desarrollo de Bienestar de Zapotlán y la reactivación y modernización de la planta de Cruz Azul en Tula. En conjunto, los proyectos representan más de 19 mil empleos directos e indirectos.
Pero lo verdaderamente significativo es mirar el panorama completo; El gobierno de Julio Menchaca llegará el próximo lunes a su noveno anuncio de inversiones, con 130 proyectos que acumulan 147 mil millones de pesos comprometidos y una expectativa de 191 mil empleos.
Y aquí está lo políticamente relevante: estos resultados ocurren bajo un gobierno surgido de la izquierda y con una visión eminentemente social.
No es una izquierda que sataniza a la empresa. Es una izquierda que entiende que la inversión productiva genera empleo, mueve cadenas de proveeduría, fortalece comunidades y amplía las posibilidades de bienestar.
El caso de Cruz Azul lo ejemplifica. Son 6 mil 500 millones de pesos para reactivar y modernizar la planta de Tula, incorporar una nueva línea de producción y fortalecer infraestructura hospitalaria. La nueva línea registra ya un avance de 85 por ciento y el proyecto permitirá alcanzar una producción de tres millones de toneladas de cemento al año, y en Zapotlán se proyectan 10 mil millones de pesos para un polo de Desarrollo de Bienestar sobre 910 hectáreas, con infraestructura industrial y nuevas empresas.
La diferencia está en el propósito. La derecha suele plantear el crecimiento como un fin en sí mismo. La izquierda, cuando gobierna con responsabilidad, debe entenderlo como un instrumento para mejorar la vida de la gente.
Es un hecho, no basta con atraer capital: hay que generar empleos dignos, fortalecer a los proveedores locales, desarrollar infraestructura, proteger el medio ambiente y lograr que la riqueza producida permanezca y se multiplique en el territorio.