Nada como una conjunción de sucesos para alimentar nuestra paranoia y/o nuestras ganas de ensombrecerlo todo. Y 2020 se ha esforzado para lograrlo.
La verdad es que ha sido un año difícil, pero sobre todo por el coronavirus versión covid-19, que es una enfermedad real, mortal y con mucha facilidad para extenderse por el mundo.
Pero fuera de la aparición del virus (que, insisto, es un tema que debe preocuparnos), no habría que asustarnos mucho.
Las enfermedades siempre han estado entre nosotros. Tan solo el año pasado todos los ojos estaban puestos sobre la influenza, y en Jalisco sobre el dengue. Y vaya que hubo en 2019 una buena cantidad de muertes por la enfermedad transmitida por el mosquito.
Y también hubo muchas muertes violentas a manos del narcotráfico, y nuestros bajones económicos, y huracanes, y desabasto de gasolina, y caravanas de migrantes cruzaron el país a la fuerza, y tampoco el Atlas llegó a la Liguilla. Es decir, vivir es peligroso, y no siempre resulta tan sencillo, y menos en las grandes ciudades. Pero vivir es lo que queremos hacer, y nos esforzamos en lograrlo.
Ayer tembló, y también comenzó a llegar a México una nube de polvo del Sahara, y una plaga de langostas avanza desde Argentina hacia quién sabe dónde, y vienen las tormentas con sus consabidas inundaciones, y falta que una tormenta tropical toque tierra en territorio mexicano, y así.
Difícil ha venido el 2020, pero simplemente es diferente a lo que nos tocó en 2019, y seguramente a los problemas de 2018. Y los de años atrás.
Prefiero ver el presente año con una perspectiva diferente. Pienso que soy (relativamente) afortunado por poder vivir en primera fila la historia que se desenvuelve frente a mis ojos. Así podré contarle a mis nietos (cuando los tenga), que sobrevivimos a la pandemia del coronavirus, y que tuvimos que usar cubrebocas, y encerrarnos en casa lo más posible. Y seguramente ellos me mirarán extrañados por haber enfrentado problemas que para entonces serán inexistentes.
En enero nos jactábamos de haber retado al Año Nuevo. ¡Sorpréndeme, 2020! decíamos. Y nos cumplió. Aunque en el fondo la sorpresa no lo sea tanto.
Twitter: @baezamanuel