Cinco años con Enrique Alfaro

Ciudad de México /

Cinco años de gobierno de Enrique Alfaro se cumplieron ayer. Son un lustro que a mi juicio tiene más positivos que negativos, pero que no están exentos de polémica, pleitos, y una especie de amor-odio con los ciudadanos.

Es Enrique Alfaro un político nato. Asumo que el hecho de ser ingeniero (civil) le dio una capacidad adicional de calcular, estimar y prever que pocos tienen en el mundo de la política. Dicen sus colaboradores, y les creo, que cuando toma una decisión ya estimó los pasos dos, tres, cuatro por venir, las reacciones y sus consecuencias o éxitos.

Es también el gobernador un hombre de mecha muy corta. Lo ha reconocido en reuniones con periodistas. Y se engancha rápido. Y le gusta pelearse con la gente de los medios de comunicación, y hay algunos colegas que también gustan de pelear con el mandatario. Eso sí: no me gusta cuando personaliza sus enojos y acusa a periodistas serios, ya sean gente de la pluma o directivos, de conspiradores o extorsionadores.

Me parece que su momento cumbre de esos cinco años fue en la pandemia. Se enfrentó de manera directa a la insensatez del gobierno federal en el manejo de la enfermedad, y marcó políticas y estrategias claras, creíbles y efectivas para mitigar el tema de salud y el económico. Me consta que convocó a todos los sectores a trabajar juntos, y que las acciones emprendidas fueron ejemplo a escala nacional.

La unión de esfuerzos que el gobierno tuvo con la Universidad de Guadalajara para enfrentar la pandemia me hicieron sentir orgulloso de ser jalisciense. Pocas veces he visto una sinergia tan positiva en beneficio de la sociedad.

Lo chocante fue justamente el rompimiento con la UdeG. Podríamos dedicar columnas enteras a dirimir quién tenía la razón, pero esa fractura también tuvo su repercusión política y social. Hoy Alfaro, el gobierno y la Universidad han retomado el diálogo, pero falta mucho por recomponer.

Ganó de calle las elecciones intermedias, y entendió por completo la complicada relación de los jaliscienses con la política nacional. En el duelo con Dante Delgado parecía que lo habían rebasado. Hoy me parece que previó justo lo que acaba de ocurrir con Movimiento Ciudadano y las candidaturas presidenciales.

Se me acaba el espacio, pero no las ideas. Baste con reiterar que tiene en cinco años más positivos que negativos, y doce meses más al frente. 


  • Manuel Baeza
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