Cuando Julio César cruzó con su ejército el río Rubicón, a sabiendas de que ello desataría una guerra, lanzó una frase que decía: alea iacta est, o la suerte está echada, según narran los historiadores de la época.
Pues bien. Hoy el gobernador de Jalisco ha cruzado una línea imaginaria equivalente al río Rubicón, y ha emprendido si no una guerra, sí un rompimiento frontal con la cúpula de la Universidad de Guadalajara. Ya las tropas de Enrique Alfaro han puesto pie del otro lado de la línea o río imaginario, y difícilmente volverán con las manos vacías.
¿Qué busca el gobernador al enfrentar al llamado Grupo Universidad? No hay una respuesta frontal, abierta, pública a esta pregunta; pero sí está claro que el interés del mandatario estatal es disminuir, o de plano nulificar, la fuerza de la cúpula universitaria, comenzando con Raúl Padilla, con miras a la segunda mitad de su sexenio, y a una posible candidatura a la presidencia de México por el partido Movimiento Ciudadano.
Y si el gobernador da ese paso ahora, es porque siente que puede y debe hacerlo. Imposible saber el cálculo hecho por Alfaro, pero definitivamente el gobernador no es un novato, y si decidió romper lanzas es porque considera que puede sacar provecho del momento.
Durante tres años hubo un tregua, e incluso un acuerdo no escrito de buena convivencia entre las partes. La pandemia llegó a unir esfuerzos en serio entre la comunidad universitaria y el gobierno estatal en favor de la sociedad jalisciense. Pero algo se rompió, o simplemente los tiempos cambiaron, y ahora quedó en el pasado la buena relación entre autoridades de gobierno y universitarias.
En lo personal me parece una pena que se llegue a un momento como el actual. Lo ideal hubiera sido un sexenio de colaboración plena, incluso con las diferencias que pudiera haber. Vendrán semanas, o meses, difíciles en esa relación.
Hay quienes especulan que el gobierno estatal busca apoyos en el Centro del país para soportar lo que venga, que no sabemos si será una guerra fría, o un periodo de batallas abiertas. Lo cierto es que ya no hay posibilidad de una marcha atrás. La suerte está echada.
Manuel Baeza
Twitter: @baezamanuel