Polariza y vencerás

  • A puerta cerrada
  • Marcela Gómez Zalce

México /

Hay demasiado en juego mi estimado, para sucumbir ante la política de la polarización. Desde hace varios meses se está empleando el odio como táctica política, como táctica de provocación. El blanco es la figura de autoridad o cualquier élite; celebridades, líderes de opinión, legisladores, miembros del clero, políticos, empresarios, etcétera. El odio como estrategia para polarizar en un momento crucial para nuestro país que como resultado de un proceso electoral culminó con la llegada de López Obrador a la Presidencia.

El tabasqueño ha cimbrado el andamiaje en varios ámbitos y la resistencia a los cambios que México clama apenas da visos de su reticencia a esa permanente tensión. Desde diversas trincheras mediáticas, particularmente las redes sociales, el principal objetivo se vuelve a detestar públicamente para que críticos y adversarios se encolericen cada vez más ampliando el círculo vicioso de una comunicación multinivel que contamina y se vuelve narrativa tóxica.

El lamentable incidente (término correcto hasta conocer sus causas) aéreo donde perdieran la vida la gobernadora Martha Érika Alonso, Rafael Moreno Valle y miembros de la tripulación del helicóptero que los trasladaba desencadenó horas de incertidumbre, tristeza, confusión y caos en el manejo de la crisis. La ausencia prolongada de información sobre quienes viajaban en el Agusta A109 provocó una interminable ola de especulaciones y datos falsos en medios masivos de comunicación.

Entre condolencias, la sorpresa, el pasmo de ciudadanos y la clase política donde se aprestaban para los festejos navideños, el control de daños inmediato del gobierno federal en el manejo de la información fue no solo nulo, sino terreno fértil para la radicalización de posturas políticas y teorías de la conspiración. Para la germinación de posturas extremas y de esa línea dura que asecha instigando a enloquecer a sus seguidores.

Lejos ha quedado ese discurso de amor y paz de los que hoy detentan el poder y más lejos aún está esa oposición responsable y moderada que el país necesita con urgencia. La sensatez es difícil de mantener si desde las cúpulas se manifiesta el discurso polarizador que pega en la línea de flotación de la opinión pública y pone a prueba nuestros valores democráticos.

México no debe ser botón de una nación polarizada para evitar divisiones más profundas. Esas mismas que podrían ser una característica definitoria para desencadenar reformas o revoluciones…

@GomezZalce



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