Además del Senado ¿a dónde irá Adán augusto?

Estado de México /

La dimisión de Adán Augusto López a la coordinación de la bancada de Morena en el Senado de la República era “bola cantada” a pesar de que él ya sabía que sus días estaban contados como jerarca legislativo por designios de su mentor López Obrador.

Si bien es cierto que el tabasqueño afirmaba que no dejaría el mando de la llamada Cámara Alta, pudieron más las presiones que sobre su persona se ejercieron de todos lados, para que dejara la posición de privilegio que le daba relumbrón cuando así lo requería.

No obstante las conjeturas que se hicieron en torno a ese ente que representaba a su jefe superior, -al que sirvió y quizá aún pondere- acorde a los intereses que seguirán tejiéndose con respecto a la política que dicta para sus muy personales intereses el ex mandatario del Ejecutivo federal.

Por ello, la salida del entuerto político que era parte fundamental en la dirección del propio Senado, fue otra al final, no tanto para sorpresa de sus aparentes seguidores y protegidos, sino de todo lo que cifró con fecha de caducidad al 2030, año en que soñaba ser el sucesor de Claudia Sheinbaum.

Asimismo, el otrora gobernador de Tabasco a partir de que inició la danza de investigaciones en las que se le acusaba de manera pública y subrepticia, la verdad revelada a cuentagotas fue demoledora, de la que hoy, a pesar de su soberbia, ya no se levantará.

La mala estrategia que dictaminó en conjunto con el ex presidente de la República fue determinante para que ya no gozara de los privilegios a los que se acostumbró en poco más de 16 meses, donde hizo lo que le vino en gana, incluso en contra de los dictámenes que le dio a conocer la presidenta a partir del inicio del quehacer parlamentario.

Todavía en una entrevista donde le preguntaron a Adán Augusto que en dónde había determinado renunciar a la coordinación de sus correligionarios y cuáles eran los lineamientos que siguió, esgrimió qué se había dirigido con quien tenía que hacerlo.

Fue más allá de su falaz soberbia, que en ningún momento refirió que se había reunido con la presidenta para darle a conocer su decisión. Palabras más, palabras menos, Adán Augusto adjunto: “hablé con quien tenía que hacerlo” o sea con su todavía jefe superior, el ex inquilino de Palacio Nacional.

El destino del ex poderoso senador estaba marcado y decidido por todos los yerros públicos cometidos en los últimos meses luego de ser exhibido por el SAT de no pagar impuestos por los más de 70 millones de pesos que, en supuesto, recibió de trabajos realizados por su notaría pública de Tabasco.

Hoy será trascendente el rumbo que tomarán las acciones de Adán Augusto, cuando se supo de manera oficial que no había sido convocado para sumarse al servicio exterior como embajador en Francia o Portugal.

Con el paso de los días y las semanas se especulará de igual forma si permanecerá como activo en el Senado de la República, del que presumió que se convertía en “un soldado más de la cuarta transformación, movimiento que nunca abandonaré” y del que incluso, agregó, realizaría trabajos en el distrito tabasqueño que le dio derecho a estar como representante popular en el Congreso de la Unión.

Y al final cayó de su pedestal otro ídolo de barro que fueron forjándose a partir de que su jefe y amigo, el ex presidente de México Andrés Manuel López Obrador, dejó ya de dar indicaciones, ya sea desde su residencia en Palenque o de cualquier otro punto del universo al que acude el ex mandatorio.

Sin duda la suerte cambió ya para el legislador que mostró, cada vez que quiso, el músculo que le habían forjado sus logros personales con su todavía mentor. Será interesante y aleccionador el futuro que tome su vida personal y pública que servirá de ejemplo para aquellos que se sintieron redentores del pueblo sabio. Y no hubo tal.

Notas de trascendencia

El periodismo mexicano se vistió de luto en la presente semana por el fallecimiento de dos muy queridos personajes de ese singular quehacer que nos ha llenado de grandes satisfacciones a través de más de cinco décadas: Irma Fuentes y Rodolfo Guzmán.

La brillante columnista falleció el martes pasado de manera repentina, cuando parecía que la suerte le sonreía. A través de cinco décadas, Irma acumuló gran conocimiento y un manejo privilegiado de la sintaxis gramatical. Fue una periodista muy influyente en el ámbito periodístico mexicano.

Rodolfo Guzmán, alias El Negro, fue un excelente reportero y jefe de información en varios diarios de circulación nacional, entre los que se contaba el periódico Excélsior, la revisa Proceso, Notimex y en los noticiarios Detrás de la Noticia, que encabezaba el singular Ricardo Rocha.

De verdad dos excelentes periodistas de la vieja guardia que llenaron juntos un siglo de grandes reportajes que hicieron historia en el acontecer de nuestra querida patria. Descansen en paz.


  • Marco Antonio García
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