La salud y la congruencia ideológica

  • Punto de Encuentro
  • Marco Antonio Rodríguez Blásquez

Estado de México /
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Las movilizaciones de los trabajadores del IMSS que se han extendido en los últimos días por distintas entidades del país constituyen más que una inconformidad laboral, una señal de alerta sobre el funcionamiento de una de las instituciones más importantes de la seguridad social mexicana.

El reclamo por mejores salarios y condiciones laborales ocupa hoy un lugar central en las protestas. Sin embargo, hay una demanda que viene de tiempo atrás y que afecta a millones de mexicanos: el desabasto suficiente y oportuno de medicamentos e insumos médicos.

Conviene recordar que el IMSS fue creado en 1943 con el propósito de brindar seguridad social a los trabajadores y sus familias, responsabilidad que ha crecido con el paso de los años hasta convertirlo en una institución que, según cifras oficiales de junio de 2025, tenía una población de derechohabientes cercana a los 78 millones de personas. Su dimensión explica por qué cualquier deficiencia repercute en la vida cotidiana de una parte importante de la población.

El Instituto cuenta, además, con profesionales de gran preparación médica avanzada, incluidos sistemas de cirugía robótica como el Da Vinci, que permiten realizar procedimientos complejos en determinadas especialidades; sin embargo, la modernización tecnológica pierde parte de su sentido cuando el paciente no encuentra los medicamentos que necesita o el personal médico carece de los insumos indispensables para cumplir su labor.

La presidenta Sheinbaum sostiene que el abasto de medicamentos ha mejorado considerablemente y ha informado de avances mayores a 97 por ciento en el conjunto de las instituciones públicas de salud. No obstante, las recientes manifestaciones vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta incomoda ¿Cómo se explica la distancia entre los porcentajes que se presentan oficialmente y las carencias que denuncian médicos, enfermeras y derechohabientes?

Aquí surge un tema de mayor trascendencia política y administrativa. Si la presidenta considera que el desabasto está prácticamente superado, pero los reclamos continúan, es indispensable revisar la información que le proporcionan del sector. En suma, la realidad parece contradecir los informes oficiales, aunque Sheinbaum ha hecho de la defensa de los trabajadores una bandera de su gobierno, tarea en la que ha sido acompañada por el Partido del Trabajo, reivindicando esta organización política su compromiso histórico con las demandas de la clase trabajadora, entre ellas el incremento del salario mínimo.


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