Sheinbaum ante el desafío de gobernar

  • Punto de Encuentro
  • Marco Antonio Rodríguez Blásquez

Estado de México /
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Las manifestaciones de los trabajadores del IMSS, las protestas de habitantes de Guadalajara por el agua, los problemas en los reclusorios y otros conflictos que se acumulan en el país, obligan a preguntarnos si estamos ante hechos aislados o señales de alerta para la gobernabilidad.

La pregunta es inevitable: ¿La presidenta Sheinbaum cuenta con un equipo capaz de anticipar los problemas, negociar con los actores involucrados y ofrecer soluciones oportunas? Cabe preguntarse si sus colaboradores no la apoyan suficientemente, carecen de la capacidad para resolverlos o simplemente no quieren asumir la responsabilidad que le corresponde.

A este escenario se suman las presiones de Trump, cuyas decisiones y declaraciones representan un factor de incertidumbre para la relación bilateral y exigen una conducción política con experiencia y visión política.

Ante este panorama convendría revisar una fórmula que privilegia la lealtad por encima de los resultados. ¿No sería momento de cambiar y apostar más por la eficiencia, sin descartar la lealtad? ¿Acaso no existen en México perfiles con talento para fortalecer al gobierno? Basta mirar al Congreso de la Unión donde hay diputados de los partidos aliados con experiencia política, capacidad de negociación y conocimiento de los problemas nacionales, cuyos perfiles podrían ser aprovechados en integrar un equipo más eficaz que apoye a la presidenta con eficiencia y alineados en su concepción ideológica.

A las dificultades que enfrentan varios integrantes del gabinete presidencial se suma el desgaste de la imagen de Morena ante los señalamientos de corrupción que lo vinculan con el crimen organizado. La expresión narcopartido, utilizado en la confrontación política, constituye una acusación que tendrá que sustentarse con pruebas, sin embargo, la percepción ha repercutido en la imagen de la presidenta.

A este escenario se suman los nombramientos de Morena de los coordinadores para la Defensa y la Soberanía en 17 entidades federativas, donde algunos gobernadores parecen haberle jugado las contras a la presidenta al impulsar perfiles cuestionados por su imagen pública, e incluso, algunos de ellos sujetos a investigaciones de la Fiscalía de la República, por lo que se hace necesaria una revisión de los nombramientos, pues lejos de fortalecer el proyecto presidencial pueden convertirse en un factor de desgaste político y conducir a la derrota electoral.

Al final, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un desafío que va más allá de las presiones externas y los problemas heredados, por lo que urge la construcción de una estructura de gobierno que responda a las exigencias del país y no solamente a los intereses del movimiento que la llevó al poder.

Gobernar exige algo más que lealtades políticas, requiere capacidad, congruencia y resultados, porque en política la confianza ciudadana no se conserva con discursos ni se recupera con nombramientos, se gana con hechos.


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