Sheinbaum comienza a marcar su raya

  • Punto de Encuentro
  • Marco Antonio Rodríguez Blásquez

Estado de México /

La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta uno de los retos de mayor trascendencia desde que arribó al poder: mantener el equilibrio de la relación con López Obrador sin quedar subordinada al legado político del ex presidente.

Por lo que se observa, Sheinbaum actúa pragmáticamente a fin de no romper la relación, lo que la pondría posiblemente en un estado de debilidad, ya que provienen del mismo movimiento, tienen la misma ideología e impulsan los mismos programas sociales, cuyo impacto social y electoral constituye la continuidad del proyecto.

Lo anterior no implica que no marque su raya en la forma de gobernar, por lo que en los últimos días ha dado golpes políticos contundentes que corroboran su autonomía en decisiones trascendentes, como la salida del Fiscal General Gertz Manero, y pasar a este espacio a una incondicional, como es Ernestina Godoy.

Posteriormente operó el desplazamiento de Adán Augusto, al hacerlo a un lado en la interlocución con los Senadores, espacio estratégico donde se construyen acuerdos y se impulsan las candidaturas a gobernadores en 2027, además del más reciente episodio protagonizado por Ramírez Cuellar, con cuya posible renuncia habrá reacomodos en el círculo más cercano al poder. En estos tres casos, son personajes emblemáticos del obradorismo.

Simultáneamente Sheinbaum, marcando su estilo de gobernar, les ha cerrado el paso a aquellos gobernadores que pretenden, mediante reformas en los Congresos locales, heredar el cargo a sus esposas en las elecciones de 2027. La Presidenta ha enviado un mensaje de que los cargos de elección popular no son hereditarios. Casos como en los estados de Hidalgo y Nuevo León, donde se pretendía replicar la reforma que se dio en San Luis Potosí, mediante el agandalle del gobernador y la complacencia de los partidos políticos, reforma que ya fue impugnada anta tribunales por la dirigencia del partido Morena.

El caso de Zacatecas es aún más complejo: David Monreal pretende ser candidato a gobernador por Morena u otro partido político, de lo que su hermano Ricardo se deslinda públicamente, argumentando que David, el hermano menor, es un rebelde y actúa por cuenta propia. Pero en el fondo subyace la actitud permanente del coordinador de los diputados de Morena de jugarle las contras a la Presidenta en la competencia política.

A esto se suman los “incidentes” de nepotismo por gobernadores de su propio partido, como es el caso escandaloso de Oaxaca, entidad en la que el mandatario ha ubicado en la administración a casi toda su familia, hermanos, sobrinos y yernos, en total casi veinte cargos de buen nivel a costa del erario.

El reto para la presidenta no es romper con el obradorismo, sino en paralelo ir construyendo su propio proyecto político, por lo que necesita acercar a sus aliados leales en lo ideológico y eficaces en la operación política, con la consigna de construir acuerdos a fin de darle viabilidad a su agenda política y social.


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