¿Cuándo me traes a mi negra?

  • Columna de Marco Sifuentes
  • Marco Sifuentes

Jalisco /

En la entrega pasada nos quedamos en que Toño Echevarría le ganó a su tío Polo Domínguez la nominación de la alianza Partido Acción Nacional (PAN)-Partido de la Revolución Democrática (PRD) por la gubernatura de Nayarit. Polo venía de ganarle la capital al Partido Revolucionario Institucional (PRI), de abrir brecha, de enfrentar a Sandoval y al fiscal Veytia, de propinarles su primer gran derrota a tres años de haber vencido ellos a Matha García de Echevarría, madre de Toño, en la contienda de 2011 por la gubernatura, donde no terminó de ponerse de acuerdo con Guadalupe Acosta Naranjo, quien fue subsecretario de Gobierno de su esposo y del que esperaba su adhesión primero y más tarde su declinación, sin que ni la una ni la otra ocurrieran, lo cual favoreció el triunfo de Sandoval, apadrinado por el inefable Humberto Moreira, en aquellos tiempos, flamante líder del priismo nacional.

Polo ya había perdido cuando Toño Echevarría padre era gobernador y lo impulsó como candidato por la alcaldía de Tepic, misma que le ganó Ney González, hijo de otro gobernador nayarita y líder nacional cetemista, tres veces senador y líder de la Gran Comisión y cuatro más, diputado federal, Emilio M. González, o don Emilio, como suelen recordarlo.

Tres años después, Ney le ganó la gubernatura a Manuel Pérez Cárdenas, ex cónsul de México en Houston, (aquél que bajara de la silla eléctrica, el mexicano Ricardo Aldape Guerra), por el PAN y a Miguel Ángel Navarro, por el PRD, a éste último, a pesar del apoyo de la familia Echevarría.

Tres años más tarde, Roberto Sandoval le gana la alcaldía al mismo Miguel Ángel Navarro y, tres después, la gubernatura a Guadalupe Acosta Naranjo y a Martha García de Echevarría, por PRD y PAN, respectivamente.

En 2014, viene la elección de Polo. Quién no recuerda la imagen dantesca del fiscal Veytia recibiendo con tranquetas, drones y un ejécito de encapuchados a los líderes nacionales de la oposición, Gustavo Madero y Silvano Aureoles, quienes fueron a la fiscalía nada más a pedirle amablemente que les liberara sus cartas de antecedentes no penales a los aspirantes opositores a regidores y diputados locales, requisito indispensable para participar en la contienda electoral.

Finalmente, Polo gana con una diferencia cercana a los 20 puntos, con una campaña austera y basada en darle la vuelta a la propaganda oficial omnipresente en la ciudad bajo el lema del “Gobierno de la gente”, propinándole un certero y audaz “La gente quiere el cambio”, (de mi autoría). Y así fue.

Polo, que ahora se desempeña como presidente del Congreso de Nayarit, llevó a cabo una muy buena administración como alcalde, a pesar del quebranto que el sandovalismo había perpetrado en la capital y del asedio del gobierno estatal y su fiscalía al municipio, abusos que denunciamos en medios nacionales y en reiteradas ocasiones ante Osorio Chong, secretario de Gobernación, por aquel entonces.

Con la elección ya  en puerta, en 2017, el ahora gobernador y yo coincidimos en El Marlin, un restaurante de su familia en Tepic y donde preparan el mejor zarandeado del mundo. “Anaya se irá por la encuesta -le dije- específicamente la de Massive Caller, le tiene fe ciega, concéntrate en posicionarte y la candidatura es tuya”. Y así fue. (Continuará) 

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