De marchas y movimientos

  • Columna de Marco Sifuentes
  • Marco Sifuentes

Ciudad de México /

“La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos”: Rousseau

Libertad es a democracia lo que el oxígeno a la vida. ¿Cómo concebir un régimen democrático sin libertad?

Aunque pareciera que cada quien entiende democracia como mejor le acomoda. La Alemania detrás de la cortina de hierro se hacía llamar “Democrática” aunque sólo de nombre.

Democracia sin libertad es demagogia. Algo así nos advertía Aristóteles desde hace más de dos mil años.

Los dictadores, comunistas y autócratas ya no necesitan derrocar a nadie; basta con hacerse pasar por paladines de la democracia, formarse en sus filas y contender en igualdad de condiciones hasta resultar favorecidos por ese modelo basado en la libertad, la individualidad y la institucionalidad para una vez en el poder cancelarlo.

La tarea consiste en desmantelar el sistema democrático que los llevó hasta su cima, cual ejército que va destruyendo y quemando todo a su paso con tal de que el enemigo no encuentre de dónde agarrarse para seguirle dando batalla.

“Enemigo”, es como el autoritario concibe al hombre libre y pensante, que le opone resistencia y lucha por preservar sus más preciados bienes, la libertad, la propiedad y la vida, que quedan a merced del abusivo opresor.

En plena contingencia sanitaria y ante la división y el encono, la lucha de clases y el odio que atiza todos los días el presidente desde su majestuoso palacio en la capital del país, son varios los movimientos que empiezan a surgir para decirle: ¡Ya basta!

El problema es que son tantos y tan dispersos que su esfuerzo se difumina y, lejos de propinarle un contundente soplamocos al pequeño hombrecito autoritario, hace las veces de una suave brisa que refresca su maltrecha cara y le anima a continuar su abyecta tarea de dividir al país para someterlo a su voluntad.

El más aguerrido y notorio de estos conglomerados es, hasta ahora, el Frente Nacional Anti AMLO, conocido también como FRENAAA, cuyos líderes exigen la dimisión inmediata del que consideran un tirano en ciernes.

Ayer, miles de familias en 30 estados salieron a protestar en sus carros, ante lo que consideran la amenaza comunista de López Obrador, un hecho sin precedentes, que sin embargo no fue debidamente consignado en la prensa mexicana, otra víctima de la descalificación rabiosa del que debería garantizar y representar la unidad de todos los mexicanos.

El intento es bueno y más que loable, un ejercicio de libertad, democracia y dignidad de quienes legítimamente participan en él.

Ahora toca aglutinar y estructurar a todos los demás movimientos y a los que se vayan gestando, en torno a una estrategia bien definida y, al menos, una declaración de principios democráticos a preservar y defender, así como un plan de acción consistente, plural y representativo de las y los mexicanos y sus instituciones, capaz de acotar y contener los reiterados intentos por aniquilar las libertades y la democracia que tantos años, esfuerzo y sangre nos han costado.


ceo@mkf.mx

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