Cada vez se confirma que lo mejor y lo peor de la naturaleza humana florece en tiempos de crisis.
Imaginemos al gobernador de un estado como Aguascalientes, preocupado por la pandemia que pone en peligro a sus gobernados. Al conocer la noticia, de inmediato reúne a su equipo, especialmente, a los responsables de la salud, la seguridad y la economía, quienes le dan santo y seña de la situación, así como algunas medidas a implementar a fin de reducir los riesgos entre sus gobernados y salir lo mejor librados de la crisis, especialmente en un estado con baja densidad poblacional y, de cierta manera, afortunado, industrial y económicamente, gracias a su privilegiada posición geográfica.
Acto seguido, manda a llamar a su encargado de comunicación y le explica la situación con peras y manzanas para que sin más dilación prepare una campaña de difusión que evite que la gente salga como de costumbre a la calle, permanezca en casa y adopte las medidas de distanciamiento social dispuestas por los expertos locales y de todo el mundo, incluso los inefables funcionarios del presidente, quienes recomiendan a todo el país la “Sana Distancia”, por medio de dibujitos para que el más lerdo lo entienda, mismas que cualquier persona debe observar durante la cuarentena.
Pues bien, el funcionario de marras hace lo que su jefe le ordenó, de una manera tan eficaz y veloz que, con el tiempo que le sobra, se da a la malsana tarea de inventar y promover noticias falsas en contra de la alcaldesa de la capital y que lleva el mismo nombre que su estado, acusándola de borrachita y de poner el mal ejemplo al hacer fiestas en vez de confinarse en casa, valiéndose para ello de una vieja imagen de la Feria de San Marcos, un llamativo encabezado y una redacción de aparente verosimilitud. Y listo. “Calumnia que algo queda”.
Más tarde, el pequeño funcionario del pequeño gobierno, prende la televisión, abre su Face y constata con enorme placer que el golpe fue dado con tal certeza, que la imagen de la archienemiga de su jefe y a quien él mismo odia cual heroína de telenovela del Canal de las Estrellas bajo la ignominiosa mirada de la peor de las villanas, ha quedado devastada.
Esto merece un festejo, piensa en su ruin y miserable interior, así que se despide de su pareja, no sabemos si hombre o mujer, quien a su vez le reprocha dejar la seguridad de casa a altas horas de la noche para irse a festejar sus fechorías a casa de algún amigote, poniéndonos en riesgo a todos los demás.
No importa, aun así se larga, se emborracha y a su regreso choca su vehículo, lo detiene la policía, lo encierran tantito y finalmente lo dejan ir oliendo a pipí.
Al otro día, aún con evidentes signos de resaca en su descompuesto y acobardado semblante, aparece en un video, haciéndose el tonto y queriendo justificar su comportamiento, su miseria humana y su mala suerte, cuando lo único que tendría que hacer, es mandarle la renuncia a su también impresentable patrón. Cosa que no ha hecho hasta el momento en que escribo esta innoble historia.
¡Vaya fauna de cínicos, obscenos y tremendamente estúpidos personajes!
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