No hemos visto nada y ya hemos visto bastante

  • Columna de Marco Sifuentes
  • Marco Sifuentes

Ciudad de México /

No hemos visto nada, apenas los primeros enfermos y ya los muertos se cuentan por miles.

No hemos visto nada, apenas la tragedia en España e Italia y ya comienza a escribirse la del país más poderoso del mundo.

No hemos visto nada, apenas unos cuantos servicios de salud primermundistas colapsados y ya los ecuatorianos no tienen dónde enterrar a sus muertos.

No hemos visto nada, apenas la devastación de las grandes economías y no queremos ni siquiera imaginar el infierno que nos espera en los países subdesarrollados.

No hemos visto nada, apenas las primeras reconversiones industriales y ya no hay ventiladores, cubrebocas ni camas de hospital.

No hemos visto nada, apenas un mes de contingencia en México y ya los brotes están por todo el país.

No hemos visto nada, apenas cuatro semanas de encierro y no sabemos en cuántas casas ya no tienen comida para hoy.

No hemos visto nada, apenas un ensordecedor grito clamando porque todos se queden en casa y ya miles de enajenados corrieron a las playas y a arremolinarse en las pescaderías para conservar intacta su fe, valiéndoles madre su propia supervivencia y la del prójimo a quien se les ordenó amar como a sí mismos.

No hemos visto nada, apenas las cifras maquilladas del gobierno federal y ya llevamos tres gobernadores enfermos.

No hemos visto nada, apenas unas gráficas disparadas al alza y ya estamos padeciendo las consecuencias de un gobierno mentiroso, irresponsable y negligente.

No hemos visto nada, apenas la caída de las bolsas, el desplome del petróleo y el peso y todavía no sabemos ni cuánto le queda a esta crisis.

No hemos visto nada, apenas las noticias que llegan de lejos y todavía a la mayoría no se le ha muerto un ser querido.

No hemos visto nada, apenas la gravedad de esta maldita peste y todavía no somos ni la milésima parte de los que terminarán saturando los hospitales o pereciendo entre pasillos o en la soledad de su lúgubre habitación.

No hemos visto nada, apenas los gritos de auxilio de un ejército de médicos, enfermeras y trabajadores de la salud sufriendo el peor de los infiernos en el peor de los tiempos y en el peor de los lugares.

No hemos visto nada, apenas la idea aterradora de lo que a todos nos pueda pasar y todavía a muy pocos les ha tocado ver partir rumbo al hospital a un padre, un hijo, un hermano o a aquella pareja a la que no podrán acompañar durante su agonía y que muy probablemente no volverán a ver jamás.

No hemos visto nada, apenas unos cuantos artículos científicos y una que otra nota esperanzadora y ya vimos todos los memes habidos y por haber, las leyendas urbanas y la estupidez de los Fernández Noroñas y de unos cuantos millones que como él y como el pobre presidente de este pobre país juran y perjuran que nada nos va a pasar simple y sencillamente porque la ignorancia y la pobreza nos inmunizan de todo menos de nuestra propia miseria.

No hemos visto nada, apenas unos cuantos infames oportunistas queriendo llevar agua a su molino a costa la desgracia y el dolor ajenos y ya estamos hartos de ellos.

No hemos visto nada, apenas lo peor y lo mejor de la naturaleza humana luchando entre sí, en medio de la peor amenaza que haya enfrentado en toda su existencia y aún no sabremos cuál de las dos habrá de perdurar. 


Anáfora (Federico Jordán)


ceo@mkf.mx

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