Se ganen o se pierdan, las grandes batallas cambian por entero el curso de los acontecimientos, pues crean nuevos sistemas de valores, nuevos estados de ánimo y nuevos climas políticos a los que todo el mundo ha de adaptarse”: Churchill
En el ámbito de la estrategia militar, se conoce como cabeza de playa un punto en la costa del cual apropiarse para establecer ahí una primera defensa que permita el desembarco de más tropas para pasar a la ofensiva, como sucedió en Normandía con la operación Overlord, cuyo objetivo fue abrir el tan anhelado segundo frente para culminar la estrategia aliada “Alemania Primero”, liberando la Francia ocupada y colaboracionista de Pétain, para posteriormente, pasar a la invasión del país germano por la parte oeste, mientras que los rusos hacían lo propio en el frente oriental.
“Alemania primero” significaba derrotar a las huestes nazis antes de hacer frente y acabar con la ofensiva japonesa en el Pacífico, sin embargo, el desembarco del ejército integrado en su mayoría por estadounidenses y británicos y que cruzara el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia, para iniciar la liberación de este país y realinearlo en contra del Eje, tuvo que esperar al menos un par de años desde que Churchill lo concibiera, a pesar de la insistencia de Stalin, cuya nación perdería millones de vidas combatiendo y resistiendo la ofensiva alemana.
Incluso antes de que las tropas, las lanchas de desembarco, los aviones, los tanques y todas las armas estuvieran listos para la más grande operación bélica en la historia, hubo que ganar algunas previas y definitorias batallas en el norte de África, comenzando por la primera victoria aliada de la Segunda Guerra Mundial, en el Alamein, donde, como todos sabemos, el general Montgomery logró que su contraparte, el otrora invencible “Zorro del Desierto”, pusiera pies en polvorosa, volverlo a derrotar un par de veces más, hasta lograr la invasión de la Italia de Mussolini, la capitulación de este y su encarcelamiento.
Pues algo así representa Baja California para la democracia mexicana, al ser al mismo tiempo cabeza de playa de la alternancia, por haber sido el primer estado gobernado por la oposición al régimen priísta después de 80 años de hegemonía.
Fue en ese desierto donde Morena ganó su primera gubernatura sin López Obrador en la boleta, aunque sí en la presidencia.
Pero fue también ahí donde el zorro gobernador Bonilla pasó por encima de la Constitución pretendiendo extender fraudulentamente su periodo de gobierno, de dos a cinco años.
En esa misma península fue donde el régimen morenista asomó su cara corrupta, dictatorial e hipócrita en voz de la Secretaria de Gobernación, quien se atrevió a festejar y cohonestar un fraude que apenas pudo frenar una Suprema Corte en vías de extinción por sumisión.
Y será ahí donde vuelva a derrocarse al régimen, su autoritarismo rabioso, su hipocresía y el colaboracionismo corrupto que hicieron posible su llegada y la frustrada trampa. En 2021 se librarán muchas batallas en distintos teatros a lo largo del país, pero Baja California volverá a ser el principio del fin de esta pesadilla autodenominada 4T.
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