NoLos movimientos sociales de los últimos decenios en México, han tenido una definida tendencia hacia el poder desde la posición femenina .
Sin embargo, históricamente la mujer ha sido excluida del acceso a los espacios del poder en la esfera pública y han sido relegadas a la esfera privada de las relaciones familiares y domésticas : “mujer , al petate y al metate”, fue la consigna y destino en la mente egocéntrica del varón .
La comprensión de los papeles asignados a hombres y mujeres ha sido explicada por la teoría de género, que fue desarrollada en las dos últimas décadas del siglo XX por las teorías de los movimientos de mujeres. Desde este enfoque se entiende por género a la construcción social-simbólica que se traduce en un conjunto de funciones, cualidades, componentes o atributos, que son asignados a las personas a partir de su sexo y que convierten a la diferencia sexual en desigualdad social.
Las sociedades definen los papeles que se asignan a las personas del sexo femenino y del masculino, así como las relaciones de género, es decir, las relaciones de poder entre los sexos .Las personas nacen con sexo masculino o femenino y tienen características biológicas distintas con diferente desarrollo del cerebro que facilitan, por ejemplo a las mujeres, llevar a cabo múltiples tareas simultáneas , y a los hombres, ser más unidireccionales .
Es decir, se parte del reconocimiento de que existen diferencias biológicas. Sin embargo, los hombres y las mujeres son enseñados y aprenden cómo comportarse , pensar, sentir, de acuerdo a lo que la sociedad , la clase social, la cultura , la raza , el grupo étnico y la religión entienden y prescriben lo que es ser “hombre “ y ser “mujer”.
Así, por ejemplo y de acuerdo al sistema sexo-género en el mundo, las funciones de dirección , control y sostenimiento de los grupos familiares son asignados a los hombres, y las del cuidado , afecto y desarrollo de los seres humanos, a las mujeres. A los hombres se les permiten y perdonan ciertas “deslices” que afirma su machismo, pero no a la mujer, desde tiempos inmemoriales, recordando aquel pasaje bíblico que relata la posibilidad de lapidar a una mujer adúltera ...
pero los que traían las piedras en las manos habían “sido ocasión de lo mismo que culpaban” , parafraseando a sor Juana . El problema para la mujer es que ha aceptado más o menos cómodamente el estereotipo o casilla asignada por la tradición y la cultura de la sociedad de su tiempo, y esas condiciones psicológicas la llevan a la auto marginación a la vista del poder .
La cuestión del género varía de país a país, desde una sección radical de la cultura musulmana que reprime y condena de antemano . No es el caso de México, porque aquí gozamos de libertades que permiten que la mujer destaque y pueda llegar a cualquier tipo de poder que le realice, en cuanto rompa el paradigma del género .
Don Melchor Ocampo fue un gran liberal, pero se equivocó en la redacción de su ya obsoleta carta que se leía a los contrayentes por el matrimonio civil, en la cual marcaba las funciones de cada contrayente. Recuerdo cuando fui protagonista del protocolo y se iniciaba el “ese marcaje social” , que le dije al oficial de registro hace ya algunos ayeres : “Párele a esa lectura” .