¿Se hace guardar la Constitución?

  • Educación y Sociedad
  • María Doris Hernández Ochoa

Ciudad de México /

En la ceremonia oficial donde el protocolo indica que la persona, al tomar posesión de un cargo público, debe prometer “Cumplir y hacer cumplir con la Constitución y con las leyes que de ella emanen”, brazo al frente, mirada fija y rostro solemne…

Pero los casos en que no se cumple son numerosos en nuestra vida pública… y con ello se incurre en una falta de fidelidad, con la palabra empeñada, con la congruencia y con la ley.

Es frecuente que quienes asumen un cargo fallen no solo con las promesas que se hicieron en campaña electoral, sino también con la obligación legal de respetar la legalidad de sus acciones.

¿Por qué esa traición a la promesa? No se puede escabullir a esa obligación asumiendo ignorancia; en la misma legislación, una persona adulta que comete un delito no puede exculparse por ignorancia. Ahora sí cabe afirmar que “la ley es la

ley”.

La pregunta que se hace el ciudadano común ante la trasgresión de no cumplir con la Constitución y sus leyes es:

¿Por qué sucede y de manera continua? ¿En dónde están los asesores jurídicos? Porque ellos son corresponsables de los

desatinos del jefe.

Además, todo asesor con ética prefiere renunciar cuando sus

consejos no son aceptados, precisamente porque en ello va su prestigio.

Solamente cuando hay alarma y escándalo, es cuando el ciudadano se entera de los desatinos del político, pero no en la mayoría de las violaciones.

Ahora mismo, el llamado “joven que envejeció de pronto”, gobernador de Nuevo León, ha causado asombro, controversia enérgica y caos en ese estado vecino, cuyas consecuencias ahora no es posible predecir.

Pero una de ellas puede llegar a ser la desaparición de poderes con base en la ley, no como la que se le aplicó al gobernador de Tamaulipas en 1947, Hugo Pedro González: el alemanismo

inventó una inestabilidad inexistente.

La Carta Magna de Nuevo León dice que al Congreso le toca designar al interino por seis meses, lo que ya le notificaron:

No puede designar a su sustituto, error político más grave de su vertiginosa carrera que, según él, atendiendo cantos de

sirenas y de personajes, se sobrevaloraron: ¿pelear por la Presidencia del país?

La oposición declaró que “no puede desempeñar el cargo de gobernador de Nuevo León y, al mismo tiempo, ser candidato; mejor regrese”.

Cabe el dicho del cohetero: la profesión o en la procesión.


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