Al cierre de 2025, nuestro país se ubica en uno de los niveles más bajos junto con Japón, en el campo del desempleo, llegando casi al tres por ciento respecto a esa pérdida en el universo de la población económicamente activa.
Esta población participó en sólo el 60% en actividades económicas, significando ello poco más de 61 millones de personas.
Se han perdido según informe oficial, más de un millón de empleos en el ramo formal, lo que se traduce para el presente año que apenas empieza, un problema social llamado "precariedad laboral".
El problema del desempleo que ha mantenido relativamente fijo en los últimos años, pero se augura incremento al llegar a un millón 600 mil desempleados, cuyo promedio a largo plazo de espera en un 3% .
La situación obliga más al gobierno que a la iniciativa privada que es la creadora de empleos, a la búsqueda de soluciones, porque esa masa laboral está agotando sus ahorros, acudiendo a las Afores a veces a través de "tramitadores oficiosos" que cobran por intervenir.
Según el Inegi, los empleos más castigados con despidos pertenecen a la industria manufacturera y automotriz en Coahuila y a la actividad relacionada con la agricultura, la ganadería y la pesca.
Como fenómenos correlativo, se incrementa el trabajo informal que ha llegado al 54.8% respecto a la población económicamente activa.
En números redondos, son 32 millones de mexicanos que operan en este tipo de actividad en donde no existe un patrón, pero afecta al sistema tributario y a la misma persona, por carecer de los servicios de salud, no hay fondos para el retiro, vacaciones ni ingresos garantizados.
Cierto es que estas personas gozan de la libertad de emprender , innovar y quizá iniciarse como creadora de empresas formales, pero para tal proyecto, se requiere capital.
Ahora bien, la empresa legalmente constituida no crece para abrir más fuentes de empleo.
Le aqueja el incremento de los costos de operación desde el momento de que está vigente el nuevo salario mínimo, que aumentó en un 13%, pero también los precios de los insumos: electricidad, gasolina, transporte, vehículos, publicidad y otros, algunos fuera de obligación legal como el prestar apoyo subsidiario al trabajador entre otros problemas de salud, ante la saturación del servicio que proporciona el IMSS.
Lo anterior limita a la empresa para crecer, innovar y cumplir con otros compromisos, como el de invertir en capacitación, mejoramiento de los sistemas y fondo para emergencias.
La situación cruda pero realista, causa que el crecimiento económico en los últimos 2 años será menor al uno por ciento, que es alarmante. Esperaremos un milagro económico.