El acoso se incrementa en México

  • Educación y Sociedad
  • María Doris Hernández Ochoa

Tamaulipas /
Únete al canal de Milenio

Se han multiplicado los casos de hostigamiento y acoso sexual en las organizaciones, tanto públicas, privadas y escolares.

No obstante que algunas pocas poseen un código de ética, sus lineamientos y recomendaciones no son observadas derivándose de ello múltiples problemas en el medio laboral o escolar y el término de una carrera cuando el caso es denunciado y procede el poder judicial en forma condenatoria.

Las grandes manifestaciones y marchas de mujeres en la ciudad capital del país, es una voz de alarma que deben provocar una reacción objetiva y no sólo un comentario.

Desde luego que al entablarse un juicio ya sea privado o público, debe caber la presunción de inocencia para no perjudicar al presunto responsable, al visualizarse la posibilidad de que es víctima de una campaña negativa.

Un protocolo con fines de prevención y actuación, deben contemplar cláusulas donde se diga claramente en qué consisten ambos atentados a la libertad de la mujer -hostigamiento y acoso- y cuáles son las sanciones a que se expone la persona declarada como culpable.

Esta preocupación se ha generado por el hecho de que la mujer es víctima de ambos atentados a su libertad tanto en su casa como en el lugar de trabajo, según encuesta del Inegi.

Un distintivo del protocolo es la prevención para que no exista ni un sólo caso en el conglomerado por motivos de trabajo o estudio. La denuncia sería el punto de partida y no el silencio o la renuncia.

La denuncia tiene un valor capital para afianzar el protocolo y como advertencia a quienes por su inmadurez tengan la tendencia de abusar de la mujer.

Si el Estado no ha podido garantizar una vida libre de violencia para las mujeres, entonces le corresponde a la sociedad civil, a los partidos políticos y organizaciones no gubernamentales unirse para presentar más iniciativas y que se vuelva reglamentaria, y así quede incluida en las relaciones laborales tanto en los cargos públicos, en las empresas privadas o en las escuelas.

Es otro pendiente además de reabrir con mayor presupuesto las estancias infantiles y los refugios para mujeres violentadas.

Hay mucho por hacer en pro de la mujer, en cuanto a garantizar su protección y ayuda para dignificar su vida y a la vez del centro de trabajo o estudio.

Es importante que la persona acosada denuncie a quien transgrede la norma de respeto, primero ante la jefatura de la institución y después ante la autoridad judicial. Si no hay respuesta en ambas, entonces lo recomendable es decirle a la otra parte que va a renunciar al empleo ante ese innoble acto de poder… y cumplir la advertencia, que es la defensa más digna de quien sufre el acoso.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite