La competitividad es un término que cada vez se utiliza más en nuestro país, como sinónimo de competencia, de calidad y de resultados acorde a las necesidades de personas, clientes o instituciones.
Va ligada íntimamente al concepto basado en la economía del conocimiento, que para Hirst es “un sistema en el cual el procesamiento de la información se ha convertido en la mayoría de los sectores y, más específicamente, se ha dado un importante cambio en los mercados de bienes materiales hacia los de información”, considerando que existen 4 tipos de conocimiento: el científico o teórico, el rutinario que se equipara a la base de datos, el de la propiedad (patentes, derechos de autor, registros, marcas, etc), y el conocimiento artesanal.
Para el Banco Mundial, la economía basada en el conocimiento es la que se fundamenta en el uso de ideas más que en la capacidad física, así como la aplicación de la tecnología más que en la transformación de la materia prima o en la explotación de la mano de obra económica. De ahí que la empresa moderna busca contar más con el talento que con el productor manual.
La empresa con visión de futuro al buscar competitividad procura confirmar que exista un régimen constitucional y de incentivos económicos para el uso del conocimiento y para el progreso empresarial cuya base sea la perspectiva.
Con esta base conceptual, se puede inferir que el índice de competitividad es “La capacidad que tiene una empresa o país de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores. La competitividad depende de la relación entre el valor y la cantidad del producto ofrecido y los insumos necesarios para obtenerlo (productividad), y la productividad de otros oferentes del mercado“.
Para evaluar la competitividad a nivel global, el Foro Económico Mundial ha establecido un sistema para su evaluación y así medir la productividad entre países. Con base en una tabla comparativa, varios especialistas elaboraron un estudio en 2009 en el cual ubican a México entre 134 países.
Resultados: en justicia pública lugar 97; infraestructura, 68; estabilidad, 48; salud/educación básica, 68; educación/capacitación, 74; eficiencia del mercado de bienes, 73; mercado laboral, 110; mercado financiero, 66; disposición tecnológica, 71; tamaño del mercado, 11; presencia de clusters, 58, e innovación, 90.
Respecto a la importancia de la educación superior, se considera factor básico para asimilar la tecnología y la innovación y así estar en capacidad de llegar a ser independientes de personal foráneo.