Figuras ilustres de la Secretaría de Educación en México

  • Educación y Sociedad
  • María Doris Hernández Ochoa

Tamaulipas /

Los ilustres personajes que se desempeñaron como secretarios de Educación en nuestro país, fueron cuidadosamente seleccionados por quienes llegaron a ocupar el Poder Ejecutivo, conscientes de la importancia que siempre ha revestido el desarrollo educativo de los habitantes.

La función ha sido de tal naturaleza importante y trascendente, que en muchos países ha sido base de su progreso y prestigio, dedicando amplio presupuesto para sostener los programas.

Las políticas educativas se derivan de la consulta a prominentes educadores, filósofos, doctores en Educación, líderes educativos, así como una representación de maestros y padres de familia.

De este magno comité de planeación surgen por consenso el plan que a mediano plazo, será ejecutado por el titular de la Secretaría, rodeado de expertos responsables por los resultados que son evaluados por un comité técnico.

En la conducción del plan educativo no interviene la política partidista, ideologías, marginación, racismo o imposiciones, los sindicatos que demanden sus derechos no afectan al plan nacional. Todo cambio al calendario escolar se considera una falta gravísima que da lugar a duras sanciones porque trastoca el principio de educar sujeto a un calendario.

Uno de los primeros secretarios de Educación fue José Vasconcelos, quien nació en Oaxaca en 1881, alumno de la Escuelas Nacional Preparatoria y de Jurisprudencia.

Ocupó la rectoría de la UNAM en 1921, y como primer secretario en ocupar la Secretaría de Educación, operó no sólo en el área escolar, sino también en las de Bellas Artes y en la Biblioteca Nacional.

Editó obras clásicas para ubicarlas al alcance de los ciudadanos, lo que se criticó por la ignorancia generalizada de la población, pero por eso en la proyección estaba el programa alfabetizador. Editó la revista La Antorcha.

Invitó a grandes intelectuales y artistas del extranjero, como a Gabriela Mistral y a Pedro Enríquez Ureña, ofreciendo las paredes de los edificios públicos a muralistas, impulsó la escuela rural y formó misiones culturales que debían recorrer el país.

Además de educador, Vasconcelos fue un político combativo y escribió obras como Ulises criollo, La tormenta, El desastre, El proconsulado y otras que llegaron a formar 4 tomos. Fue director de la Biblioteca de México, miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua, recibiendo varios doctorados honoris causa. Este era el calibre de un intelectual, adecuado para ocupar una Secretaría de Educación.

Fue autor del lema de la UNAM: Por mi raza hablará el espíritu.

Seguiremos con el tema en la próxima colaboración.


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