Resulta, hasta cierto punto, alarmante verificar que nuestros jóvenes estudiantes cada vez leen menos libros, por la comodidad mental que ofrecen los modernos sistemas de información, dado que la mayoría quedaron atrapados por la imagen de la TV, el teléfono celular y la internet, agregándose ahora ese increíble recurso llamado inteligencia artificial.
A los maduros ojos de los mayores, resulta que siendo la escuela una institución creada para aprender a leer que conlleva el medio para llegar al conocimiento, no se realice en forma satisfactoria el objetivo de abrir la mente hacia el conocimiento.
Ese conocimiento y el verdadero aprendizaje se logra de manera primordial a través de la lectura de libros, pero éstos han estado relegados y cómodamente se opta por los medios ya mencionados.
Veamos que dicen las encuestas sobre la práctica de la lectura en forma comparativa en diversos países: en los Estados Unidos se leen 17 libros por habitante al año; en la India, 17; en el Reino Unido, 15, en Francia, 14; en Italia 13… pero en nuestro país, menos de 2, superados por Venezuela con 6 y Brasil con 2.5. La tabla comparativa nos lleva a la conclusión de que el mexicano es un analfabeto funcional.
Una forma de confirmar la definición es la pobreza del vocabulario promedio del joven, su pensamiento crítico entre otros pues existiendo en nuestro diccionario de la lengua miles de palabras que se encuentran en los libros, su lenguaje se reduce a unas cuantas repetitivas y al uso de giros idiomáticos que conforman un código que los adultos no comprenden.
En los años Sesenta se usaban una frase descriptiva que reflejaba la pobreza intelectual de una persona al decir que se tenía “una cultura del Readers Digest”, famosa revista que dominaba el arte del resumen. Ahora, ¿qué frase o retrato se podría acuñar aplicable a nuestros jóvenes? Quizá el ser un producto de la Inteligencia Artificial, más artificial que inteligencia.
Felicitaciones a quienes forman y promueven el amor por la lectura, como los diversos clubes que existen en nuestra área geográfica, en especial a las casas editoriales que luchan por sobrevivir en un país casi sin lectores, felicitación especial a la gran obra del Fondo de Cultura Económica que preside el señor Taibo II con sus librerías Educal, ofreciendo libros a bajo precio y paquetes de ellos que regala a los clubes de lectura del país.