Reiniciando el tema abierto el sábado pasado sobre el perfil de los secretarios de Educación en nuestro país, se hace nuevamente énfasis que, en general, no se ha invitado a ocupar ese cargo por motivos de “compromiso político”, sino más bien, con fundamento en carrera, pasado en actividades relacionadas con la materia y vocación compatible.
Después de José Vasconcelos, estuvieron en la SEP personas de amplia trayectoria como Bernardo Gastelum, José M. Puig Casauranc, Moisés Sáenz, Ezequiel Padilla, Carlos Trejo, Narciso Bassols, Ignacio García Téllez, Jaime Torres Bodet (dos veces), Manuel Gual Vidal, José Ángel Ceniceros y otros valiosos hombres de la cultura, como Agustín Yáñez, Fernando Solana, Jesús Reyes Heroles, Miguel González Avelar.
Todos ellos dejaron sembrada magnífica semilla en pro del desarrollo de la educación y se les recuerda con gratitud por sus aportaciones, no obstante que por disciplina política tenían que sujetarse a una línea que ensalzara al partido en el poder, permitiendo ponderar el movimiento armado de principios del Siglo XX en que se apoyaba la nomenclatura; sin embargo, fueron discretos y procuraron no mezclarse en compromisos ajenos.
Brillante hombre de letras fue Agustín Yáñez, con el que en breve reseña, se aportan algunos datos, para cerrar este ciclo.
Este jalisciense nació con el siglo XX, falleciendo en 1980, cursando sus estudios hasta la licenciatura en Guadalajara, conservando su estadía al ocupar cátedras en la escuela media y superior, para continuar su carrera docente en la Preparatoria Nacional y en la UNAM.
Dirigió algunos periódicos y ocupó la Dirección de Instituciones Educativas en Nayarit, la Dirección de Radio de la SEP en 1932 y coordinó Humanidades en la UNAM en 1945, ocupó la gubernatura de Jalisco de 1953 a 1959 y luego se desempeñó en la Secretaría de Educación del 64 al 70.
Después se hizo cargo de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos.
Para entonces ya era famosa su trayectoria como novelista, la mayoría de temas, de pueblerinos, pero además escribió sobre la literatura en nuestro continente y ensayos sobre la cultura, la historia y la antropología.
En 1949 fue presidente del Seminario de Cultura Mexicana, ingresando a El Colegio Nacional y a la Academia de la Lengua.
Mereció el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1973.
Esta es la calidad de personas que llegaron a ocupar la Secretaría de Educación Pública, para orgullo de México, dejando ejemplo y compromiso a los futuros ocupantes del Poder Ejecutivo, porque cada uno de ellos llegaría a reflejar su propia personalidad y tendría que dar cuenta de los resultados.