Tiempo de recogimiento, de meditar, y reflexionar el sentido de la vida y de la muerte.
Semana Santa con el Covid encima:
Fe, y Esperanza nos da Jesucristo y enseña el compromiso con el prójimo.
Época de tormenta, de miedo, de dudas, mismas que se acrecienta en tiempos de incertidumbre.
León Felipe poeta español, exiliado en México escribió sobre ese Dios y en su andar sobre la Iglesia y al hombre – Cristo.
Vale la pena leer sus poemas sobre Jesucristo, el hombre y la Iglesia.
Usted saque sus conjeturas.
Cristo
Viniste a glorificar las lágrimas /no a enjugarlas/Viniste a abrir las heridas/no a cerrarlas/
Viniste a encender las hogueras/no a apagarlas/Viniste a decir/
¡Que corran el llanto,/ la sangre/y el fuego /como el agua!.
Cristo, te amo
Cristo, te amo / no porque bajaste de una estrella, / sino porque me revelaste / que el hombre tiene lágrimas, / congojas, / llaves para abrir puertas / cerradas de la luz.
/ Si, / tú me enseñaste / que el hombre es Dios; / un pobre Dios / crucificado como tú.
/ Y aquel que está a tu / izquierda / en el Gólgota, / el mal ladrón, / también es un Dios.
Al Concilio Ecuménico
¡Oh, esos cardenales/en el Concilio/con sus elegantes vestiduras...! /
Ahí están,/ deshaciendo el Padre Nuestro,/modificándolo a su gusto./
El Padre Nuestro /como me lo enseñó mi madre/quieren que lo rece ahora de otro modo.
En cambio ese salmo,/ese salmo monstruoso y sanguinario/
de los Te Deum/compuesto siempre por el vencedor,/ese salmo tan del gusto/de todos los dictadores/ ahí está.
¿No lo modificáis,/no lo tacháis.... verdad?/Como a Franco,/
a Franco también le gusta mucho./Se lo voy a recordar al mundo/Aquí está/"Gracias, Señor /gracias porque me ayudaste
a destruir a mi enemigo.
/Tu eres el Dios que venga mis agravios/y sujeta, debajo de mi, pueblos”/ Oídme ahora:
/El salmo es una joya/que le dimos en prenda/los poetas a los sacerdotes.
/Fue un préstamo,/ pero el salmo es nuestro.
/Os permitimos que lo uséis /y que lo cantéis en las Catedrales.
/Pero ese salmo, ése,/el de los conquistadores,/no lo vais a cantar mas.
/Lo arranco aquí ahora mismo del Salterio/y lo hago mil añicos./Y no gritéis/ni os rasguéis vuestras elegantes vestiduras,
cardenales del Concilio.
/El Salterio entero es nuestro/y yo sé muy bien quién escribió ese de los Te Deum/ ¡Basta de Te Deum!