Jesús y Judas en los ojos de Amos Oz

LAGUNA /

Amos Oz ( Jerusalén 1939- Tel Aviv 2018). Uno de los más grandes escritores israelita que promovió la convivencia entre palestinos y judíos en esa tierra bíblica que ha sido punto de partida para la historia oriental y occidental. Fue la conciencia crítica del estado de Israel, escritor que muchos amaban y otros odiaban. En sus libros proclamó siempre su amor a Israel pero también la necesidad de una paz duradera y consensuada entre árabes y judíos.


Amoz Oz fue considerado por algunos judíos un traidor y para muchos otros un hombre que buscaba la paz entre contrarios en un territorio común a dos pueblos con raíces comunes.


En su libro Judas ( Siruela, 2017) hay dos líneas a seguir la religiosa y la política: La historia de Jesús y Judas a través de los ojos de los judíos y la historia de Shaltiel Abravanel uno de los hombres que luchó por la paz entre árabes y judíos y que perteneció al círculo de Ben Gurión del que fue expulsado y llamado traidor.


El texto se sustenta con fuentes históricas sobre estos dos temas, la historia contada por el personaje Shmuel Ash desentraña los dos pensamientos judíos a través de Gershom Wald suegro de la viuda de su hijo Atalia Abravanel.


“Me contaras ahora algo más sobre Jesús a ojos de los judíos? Hace mucho que no me hablas de las mentiras e infamias que inventaron generaciones y generaciones de judíos perseguidos para vilipendiar a alguien que era sangre de su sangre, pero a quien sus perseguidores decidieron considerar un redentor y salvador”.


“Y es que estos dos pueblos tiene muchísimo en común: a lo largo de la historia, los judíos y los árabes han sido víctimas de la Europa cristiana. Los árabes han sido humillados por las potencias colonialistas y han sufrido opresión y explotación, y los judíos han sufrido durante generaciones y generaciones, escarnio, ostracismo, persecución, expulsión matanzas y finalmente, un genocidio sin precedentes en la historia del mundo.


Dos víctimas de la Europa cristiana, decía Shaltiel ¿acaso no existe un profunda base histórica para que haya una relación de empatía y entendimiento entre ellos?”. El libro termina con la frase “Y se preguntó” dejando la puerta abierta para una reflexión sobre la traición y lealtad.

  • María Isabel Saldaña
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