El 18 de marzo de 1973 se inauguró La Casa de la Cultura de Torreón que funcionó primero en una casona de la avenida Morelos hasta que fue construido el edificio en los terrenos del antiguo tajo del Coyote hoy boulevard Constitución.
En el 2001 se atendían a 350 alumnos que pertenecían, el 47% a la clase popular, el 27% clase media, 25% clase media alta y 1% clase alta.
La Casa de la Cultura ocupaba un espacio de 4,000 metros cuadrados que fueron permutados por la casa de los Fernández Torres en la Colón, hoy mal llamada “Casa de Cantera” y por la Antigua Estación de Ferrocarriles para hacer el Centro de Iniciación Artística Pilar Rioja (CINART) que actualmente es el Instituto de Música.
Antes de la permuta se formó un grupo “Amigos de la Casa de la Cultura”.
En el 2002 se firmaron 30,000 cartas en contra del cierre de la Casa de la Cultura.
Para febrero del 2002 la suerte ya estaba echada, la Casa de la Cultura de Torreón desaparecía.
(Por cierto el Archivo de los “Amigos de la Cultura” está en mi poder y será donado al Archivo de la Universidad Iberoamericana.
El Padre David Hernández S.J., impulsor del movimiento me lo entregó, y es justo que regrese a la Ibero).
Se han inaugurado el Instituto de Música, la Escuela Danza Contemporánea, el Centro Cultural y Deportivo la Jabonera. Se ha hecho mucho y falta mucho.
Sigue faltando una Casa de la Cultura para Torreón en donde se conjuguen todas las Bellas Artes, y que sea un punto de encuentro de los torreonenses y laguneros para seguir aprendiendo diferentes áreas del conocimiento y quizá de ese semillero salgan grandes maestros y uno que otro genio que le den realce a nuestra ciudad.
La educación es lo único que salva al ser humano en un mundo tecnificado y superficial.
Esos cientos de niños y jóvenes piden que el gobierno de Coahuila les de la oportunidad de aprender un área de las Bellas Artes ya sea literatura, teatro, pintura, escultura, música o danza que les cambiara la vida y con ello a toda la ciudad.
Un espacio maravilloso para todos estos niños y jóvenes sería la antigua Venustiano Carranza frente al Bosque Venustiano para la Casa de Cultura de Torreón.
Imagínese usted a miles de niños, jóvenes y no tan jóvenes disfrutando del arte, de la cultura, del Museo Regional y del Bosque.
Lograr tener un Bosque fue una gran hazaña, el ingeniero José González Calderón gestionó los terrenos que fueron donados por el gobernador Rodríguez Triana, mismos que pertenecían a la Compañía de Ferrocarriles.
La extensión del Bosque era de siete manzanas de largo por tres de ancho, dando un total de 21 manzanas equivalentes a 10 mil metros.
En los años cuarenta por iniciativa del general Pedro V. Rodríguez Triana gobernador de Coahuila se construyó la Escuela Politécnica frente al Bosque Venustiano Carranza, institución de gran prestigio en la cual se prepararon muchas generaciones de laguneros.
Muchos años después este hermoso edificio albergaría dos escuelas: General Lázaro Cárdenas del Río y Juan de la Cruz Borrego.
Hoy este edificio se encuentra cerrado y es por eso que sería conveniente que la comunidad lagunera pudiera disfrutar una Casa de la Cultura como la tuvo antes.
El Bosque Venustiano Carranza localizado en avenida Juárez y calle Bravo y Calzada Cuauhtémoc y calle Juan Pablos es un pulmón para la ciudad, si bien es cierto que requiere de una inversión para que sea reforestado y sus andadores remodelados.
En ese lugar se encuentra el Museo Regional de La Laguna, un edificio modernista con jardineras que muestran la flora lagunera.
La Casa de la Cultura de Torreón sería un proyecto que beneficiaría a toda nuestra comunidad y además propongo que el puesto de director para Cultura sea para una persona que tenga una solida educación cultural, conocimiento pedagógico, conexiones con el mundo intelectual, y trabajador.
Basta de ensayos, de mediocridad y de cuotas de poder.
Ésta petición es para nuestro próximo presidente de Torreón Román Alberto Cepeda, y también para nuestro gobernador de Coahuila Miguel Riquelme. Estoy segura que la ciudadanía los apoyaría al 100%.
Con este proyecto sus nombres pasarían a la historia y la ciudad recuperaría un Centro de la Artes que impulsaría el espíritu y la energía interna a través de la creación.
Eso sí, la educación es menos costosa que la ignorancia.