La paz de los sepulcros...

León /

Una muestra más del grado de descomposición social al que se ha llegado en la época actual ha quedado registrada en las páginas de MILENIO en sus recientes ediciones, donde, empezando por el reportaje de Rocío Hernández, publicado este martes, se da el campanazo con una cifra escalofriante: 393 denuncias por profanación de tumbas, y ninguna sentencia condenatoria a los responsables de estos hechos.

Atrás parecen haber quedado los tiempos en los cuales las tumbas eran inviolables, y los sepulcros eran lugares sagrados, campos-santos, pues...

Si bien durante generaciones ha sido un secreto a voces que algunas personas sin escrúpulos profanan las tumbas para sustraer las alhajas y joyería con los cuales todavía a principios del siglo pasado solían ser inhumados los cuerpos, lo cierto es que los cronistas refieren que esa práctica ha quedado prácticamente en desuso precisamente para desincentivar que la avaricia de algunos perturbe el deseado descanso eterno tan anhelado para nuestros seres queridos.

Otras leyendas, sustentadas a través de varias décadas en versiones verosímiles, son las que refieren que estudiantes de medicina serían requeridos a obtener restos humanos de fosas comunes por parte de implacables profesores de anatomía o fisiología. Actualmente se encuentra suficientemente regulada la práctica médica con especímenes humanos; y la informática y la inteligencia artificial hacen obsoletas esas conductas.

Lo que sí debe investigar la autoridad, son los señalamientos de que, en un afán de fastidiar más allá de la muerte, grupos criminales profanan tumbas para mandar mensajes a grupos contrarios y robar la tranquilidad a las familias. Debe investigar... y castigar.


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