Anatomía del complot

Ciudad de México /

Es una manera rupestre de simular la realidad. Su adaptación tramposa. El complot une elementos inconexos, ruta simple que crea falsas equivalencias. Fuerza la lógica de lo que no la tiene. Conjuga oraciones en las que el aplauso busca imponerse sobre la razón. Desbarata la congruencia de lo existente.

La fascinación por el complot impide asumir responsabilidades. Su dependencia a la manipulación constante reclama el cambio de códigos para evitar la interpretación de los eventos trágicos. Su dimensión.

Ni con la violencia ni con la enfermedad vamos por buen camino, al no dimensionar los costos que podrían ser distintos con políticas públicas diferentes a las que han dado resultados trágicos. Para acusar a la realidad de complot, éste necesita crear a sus ejecutores: la prensa, las corporaciones, los individuos, el disenso. La mayor conspiración de cualquier gobierno es la realidad que él alimenta

En el complot, el mundo no tiene sentido fuera de sí. De él, que confunde al Estado con gobierno.

Disfrazado de análisis político, el complot promueve ignorancias. Aquello desconocido carga la culpa del desconocimiento. El complot es suficientemente arrogante para adjudicarle a la información responsabilidad sobre la desgracia. Transforma gravedades de otros en incomodidades personales. No es su indolencia, desinterés o desprecio: son las víctimas o las instituciones quienes deberían hacer notar su relevancia.

El complot desaparece las formas, las acusa de frívolas y sustituye con su frivolidad. El buen gobierno respeta las formas como vía de perpetuar la calidad de su administración. Ve formas en las instituciones. Son un intermediario del gobierno para hacer Gobierno. Distribuyen los filtros de lo unipersonal. En el complot, no dejan consumar la visión que rechaza más visiones.

El complot exhibe. Asume consecuencias donde no hay acciones. Vean todos al culpable de nuestros males. Nosotros. Ese nosotros vago, genérico, imposible porque somos todos salvo ellos. Si para Palacio Nacional sus fallas se encuentran en el pasado de ajenos, la oscuridad de propios es buenaventura para un presente épico, sin épica fuera del relato.

En su vanidad, las limitaciones son conocimiento.

@_Maruan

  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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