¿Cómo se reparan los países?

Ciudad de México /
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Explicar la realidad guarda la intención de adaptarse a ella. En ocasiones, de una manera que exhibe urgencia por escapar de sus juicios. Eso son los ajustes al discurso que antes exclamó la probidad de quien después mostró la naturaleza de un nuevo sistema.

El terremoto de la impericia, la que arrojó por medio del azar a la autoridad del Instituto Nacional Electoral, se parece demasiado a querer reparar un plato de cerámica quebrado por un golpe a su fragilidad. Una que no tenía. No en la forma o el tiempo, en la secuencia inicial de las siguientes elecciones.

Si un plato se quiebra en tres partes se podrá pegar. Sus cicatrices no restarán utilidad. Cuando los pedazos son astillas es hora de repensar la vajilla. El INE resuena más que otras instituciones por su carga simbólica, compendio de todas las desconfianzas políticas de décadas que buscaron civilizarse. Nuestra arquitectura democrática no surge de la aceptación a códigos decentes sino de la adaptación a su indecencia. La de estos días es nueva. La mal digerimos por lo bajo de nuestros estándares democráticos.

La Presidenta niega la cercanía de Guadalupe Taddei con su partido sin importar la relación que evidenció en su corta presencia. Recurrió al pasado. No será la primera vez que la realidad deja de ser necesaria.

Hay un problema grande para la administración de los países cuando todos los eventos quieren narrarse con la misma estrategia.

Semanas atrás, la Presidenta anunció la creación de una nueva universidad —como si el número de éstas fuese parámetro de algo—, en los terrenos que, dijo, simbolizaban el monumento a la corrupción de un jefe de policía en los ochenta. No. Desde hace más de veinte años ese espacio es de la Academia Mexicana de Ciencias, que su proyecto político abandonó apenas tomó el poder.

Hay monumentos al abandono donde crecen pastizales y quizá la mentira alcance a podarlos; otros, donde la transformación de sus estructuras impide devolver una funcionalidad correcta.

No cambiar las reglas durante un proceso electoral tiene sentido político y democrático, ¿cómo imaginamos la eficacia en los cambios de la autoridad electoral si proviene de las mismas reglas que nos llevaron a este lugar?


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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