El margen egipcio

Ciudad de México /

Todo esfuerzo de negociación para el conflicto madre de Medio Oriente estará en deuda con 1978 y los Acuerdos de Camp David. No sólo firmaron la paz entre Egipto e Israel, desde entonces son el pavimento a cualquier intento similar.

Algunas memorias permanecen congeladas y no es hasta su rompimiento cuando los riesgos en su fragilidad vuelven a surgir. Primero, fue el rechazo —hasta cierto punto esperado—, al cese al fuego e intercambio de rehenes aceptado por Hamás en los primeros días del mes. Después, vino la incursión en Rafah. Una bandera israelí se levantó en el lado gazatí de la frontera. Cairo insistió en su control palestino. Avisó que se sumaría a la postura sudafricana en el caso presentado por genocidio en la Corte Internacional de Justicia. Las acciones de Netanyahu acortaron sus espacios de maniobra.

Israel acusó su negativa a permitir el cruce masivo de quien quiera huir. Los países árabes no tendrán problema en respaldar su decisión. Lo contrario implica renunciar al retorno. Quien no entienda eso lo hace poco de la realidad en la región.

A pesar de los ímpetus y seguridades, sobre todo en los ajenos, propias a toda guerra o crisis, queda el aprendizaje de que las únicas soluciones posibles son los acuerdos tristes que no satisfacen por completo a las partes, pero permiten su respiro. Camp David fue eso. Un ejemplo de cooperación militar y diplomática, simultáneas, bajo la necesidad de algo parecido a la paz y la distancia para hacer política con conciencia y por encima de las tragedias, para contenerlas. El gran valor que cuidar sigue siendo Egipto. Su papel como interlocutor.

Cuando los conflictos o sus etapas se extienden por demasiado tiempo, a la par de la acumulación en la pérdida de vidas y esperanzas, sus tangentes señalan temores menos inmediatos y de más difícil solución.

En siete meses todos los márgenes de una lejana salida se han estrechado. Era previsible la radicalización de sectores amparados por el fanatismo del Gabinete de Guerra de Netanyahu o la criminalidad de Hamás. Solo el fervor por lo inmediato puede ver con calma el aumento de tensión entre Cairo y Tel Aviv. Solo los idiotas pueden sonreírle a la muerte o ignorar el delirio. 


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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