Ilusión e incertidumbre

México /

En la relación con la incertidumbre descansa la precariedad de nuestra vida pública y una mala relación con la democracia, así como el entendimiento de que ésta se limita a las urnas. Para lo que llamamos contrapesos políticos, asumimos una torpe traducción del sajón, checks and balances. Con la interpretación equivocada relativizamos lo ético y las estructuras inconvenientes al gobierno en turno. Sin ética no hay democracia, hay modificación de normas cuando afectan intereses. Hay un Congreso donde se doblan votos en figuras de origami.

Un país propenso a judicializar la política renuncia a sus instrumentos de negociación. Los jueces, que deberían ser el último recurso, se convierten en el primero y eligen con mueca de burla. Dentro de la urna donde se votó a quien ya ocupa la vacante más reciente en la Suprema Corte, un avión y un barco de papel reflejaron la comodidad al simular. Los controles y equilibrios estorban para el que solo se ve a sí mismo. Cerca del vencimiento de un plazo para actualizar los padrones de partidos políticos, se ha propuesto eliminar el requisito.

La falta de escándalo es aceptación.

El espacio de simulación democrática que México conoce bien, no sería posible sin la disposición a ella por grandes sectores de la sociedad. Admitimos la ilusión de incertidumbre en procesos diseñados para dar resultados certeros, así como la ilusión de diálogo donde no hay intercambio. Vemos como ideas las formas y nos gustan tanto, que las confundimos con procesos y las hicimos una institución para dar la apariencia de debate.

Es tan mala nuestra relación con la incertidumbre que nos conformamos con la fantasía de alejarla.

A la incertidumbre la detestamos porque impide asegurar el devenir. Es la pesadilla de cualquier político. Gobiernos serios intentan zanjarla con acciones que afecten la realidad y no solo su percepción. Si los gobiernos son responsables, enfrentan a su mayoría para explicarle que las inquietudes de las minorías pueden ser correctas. Nuestro sistema de controles y equilibrios está diseñado para eludirla, a través de procesos que facilitan a los poderes mexicanos minimizar su incertidumbre a costa de la incertidumbre pública.

Se ha hablado mucho, en el mundo políticamente occidentalizado, de una aparente decepción con la democracia. Decepcionante es lo que de manera frecuente hemos estado haciendo con ella.

Las recurrentes alertas sobre el riesgo al que se enfrenta la democracia deben pensarse en la dualidad de la relación con la incertidumbre. La política debe limitarla y la democracia, promoverla. En simultáneo. No entender esto es resignarse a una realidad conveniente que olvida, solo se discute con quien piensa diferente.

Si para eliminar los rastros de incertidumbre se prescinde de los que piensan distinto, se satisfacen supuestos inmediatos en medio de una realidad perenne. Solo se contendrá la incertidumbre en los terrenos más próximos, porque ni siquiera con la mayor ilusión es posible eliminar lo que es inhóspito más adelante. No por creer que el camino sigue recto, éste será recto.

Algo está descompuesto en un país cuando en lugar de protegerse de su ilusión, la vida pública queda reducida a su defensa. 


@_Maruan


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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