Irán, en paralelo

Ciudad de México /

Muy pronto, en 24 horas, en los siguientes días. Semanas de estar a fracciones arbitrarias de tiempo para un anuncio sobre el fin de la guerra. No, para la continuidad del cese del fuego. No, para la apertura de Ormuz. No, sobre el programa atómico iraní.

Los precios de combustibles, la escasez de fertilizante, ese del que depende la producción de alimentos; los cientos de barcos detenidos en el Pérsico, los miles de marinos en ellos y su alarmante falta de provisiones, esperan una ambigüedad.

La palabra “deal” transformada en nada, como todas las repetidas en el aire. Una guerra tan particular que luego del primer mes sus frentes menos relevantes fueron los militares, hasta ahora, aunque Teherán y Washington hicieron del intercambio de ataques parte de las negociaciones. Estrategia para aumentar márgenes de maniobra en las conversaciones indirectas sin fijarse en los riesgos de un equilibrio hecho a partir de arrogancias mutuas.

El patrón de comportamientos que tanto Estados Unidos como Irán tomaron en estos meses para no regresar a una confrontación completa y estirar la cuerda de concesiones, se volvió receta para una escalada en espera del mínimo error o hartazgo. Eventualmente, todas las cuerdas se rompen.

No es igual disparar a un barco comercial que a un helicóptero militar. Si las Guardias Revolucionarias lo hicieron, su situación no se encuentra tan diezmada como presume una Casa Blanca que afirma demasiado. Si lo hicieron, su lectura política es tan bruta como un adolescente embravecido que tiene a otro enfrente.

De la “respuesta aplastante” de los iraníes al “precio muy alto” de Trump, creció el catálogo de hipérboles que no permiten pronosticar salidas. Para escapar de él, la región ya comenzó a diseñar su nueva arquitectura. Trump se equivocó, de nuevo, al incorporar en las condiciones que define con él mismo la normalización de relaciones entre los países del Golfo con Israel. Exceso de transaccionalidad que no contempló aspectos culturales y políticos.

Turquía y Arabia Saudita acordaron construir una línea férrea que quiere llegar a sus territorios a través de Omán, Jordania y Siria. No toda la zona está dispuesta a vivir entre el impasse y la escalada.


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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