La ausencia

Ciudad de México /

Los países solo se discuten si tienen una mínima base común y los referentes a través de los cuales hacerlo; aquí nos hemos encargado de imposibilitar ambos. Se habla de democracia, de libertad y de justicia desde la incapacidad por definir su contenido.

En los fervores de la antiintelectualidad desechamos los referentes intelectuales; en el entramado de complicidades anulamos los referentes políticos; con su desprecio por los humores sociales, los solo técnicos se desecharon a sí mismos. Los vicios estructurales mexicanos obligan a perdonar según filias.

El amor por los militares, el desdén a la salud y un dobledecir hacia la violencia se asumieron de izquierda gracias a la elasticidad del acomodo. El discurso dominante se cree zurdo sin ver su renuncia al pensamiento; no se puede defender su existencia si durante tres años un borbotón de certezas despreció hasta la posibilidad de la duda. Su contraparte más estridente compró el juego y la abdicación a la confrontación reflexiva es el terreno de coincidencia.

Cuánta condescendencia cabe en adjudicarle responsabilidad a una falta de narrativa opuesta a lo oficial, como gusta llamarle. Está ahí, en una sociedad normal no es necesario formular un relato alrededor de las carencias sanitarias y los excedentes de muerte —seguimos sin entender la perversidad de esta frase—. Cuál ejercicio narrativo acercaría los saldos de la violencia y de la enfermedad, si no se acepta el horror en esos saldos y se gobierna como si la realidad fuese apenas un tropiezo. Como si se viviera un momento de normalidad política.

Somos una sociedad indispuesta a asumir nuestros fracasos.

Nos hemos estancado en el señalamiento sin darnos cuenta de la invisibilidad fomentada por la negación. Olvidamos un sujeto de lo social: ese ciudadano en la orfandad del desamparo ideológico. Cultivamos el legado de nuestros vicios en la ausencia de referentes verosímiles para el momento de urgencia política. Sin referente el señalamiento está encaminado al vacío.

Ganó el maniqueísmo. En el país de lo electoral queda tiempo para los referentes políticos, preocupa nuestra mediocridad para construirlos; el desinterés y rechazo a leer lo que ya se ha escrito.

@_Maruan

  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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