Lógica de la ruptura

Ciudad de México /

Es posible definir épocas por el pensamiento que se instaura en ellas. Hoy, nos asentamos en la lógica de la ruptura. Toda barbaridad indiscutible es justificada con una previa, a menudo discutible. Frente a la transgresión de los principios o la ley, se deslegitiman los marcos que establecen límites y conceptos.

A finales de los años ochenta, el abogado francés Jacques Vergès hizo célebre lo que se conoce como la defensa de la ruptura en su argumentación a favor del oficial de la Gestapo, Klaus Barbie. Para Vergès, el tribunal no contaba con legitimidad para juzgar los actos de Klaus por la responsabilidad de la república en otros que consideró similares. Se refería al periodo colonial de Francia. El juicio terminó en la sentencia a Klaus por crímenes contra la humanidad.

Esa postura fue utilizada en la defensa de “el Chacal”, Milosevic y Hussein. También la esbozó Salah Abdeslam durante el juicio por los atentados del Estado Islámico en París. En cada caso se buscó minimizar la barbarie, restando legitimidad al juzgador o por medio de paralelismos. La versión extrema de relativización que conoce la política mexicana, donde el daño no existe si la retórica lo desaparece.

Esa lógica inundó lo coloquial, a menor y mayor grado, en todas latitudes.

En algunas universidades estadounidenses el antisemitismo se escuda en la acción de terceros; un estudiante grita ser Hamás e impide el paso a un profesor judío. Bajo la lógica de la ruptura, la brutalidad de Netanyahu valida sus agresiones y cretinismo; como no son pocos quienes denigran instrumentos de la identidad árabe y afirman que los de ese origen sólo sabemos ser terroristas. Para quien se suma a la lógica de la ruptura, la criminalidad del integrismo islámico justifica esa agresión.

En su versión local, la lógica cae en las cercanías al oficialismo. La ministra Batres fracasó en su intento por anular la figura de democracia deliberativa de la Constitución. Se entregó a la defensa de la ruptura: le llamó una concepción elitista. Para ella, si el marco jurídico al que se debe no es válido, tampoco deberá responderle.

Un tiempo suscrito a la lógica de la ruptura no sólo alimenta la impunidad, construye una edad imbécil.


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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