Medio Oriente y el tiempo

Ciudad de México /

Al limbo se le tiende a ver como un estado donde no sucede nada. En ocasiones, atrás de ese aparente vacío surge un espacio político que pavimenta futuros conjugando en pasado.

Luego de la no-ocurrencia de un segundo encuentro entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, que sólo existió en la no-estrategia de la Casa Blanca, el ministro de Exteriores iraní se dirigió de Pakistán a Moscú y a Omán. Acercamiento al Golfo tras bombardearlo. Emiratos Árabes Unidos continuó deportando paquistaníes y anunció su salida de la OPEP. Kuwait retiró la nacionalidad a miles como parte de un plan que retomó curso con el actual cese del fuego.

En la pequeñez del zeitgeist, el limbo iraní adelantó la gradualidad de disolución al marco comercial bajo alianzas de intereses compartidos.

El gran saldo es el fin del entusiasmo por organizaciones colectivas. Su problema no es exclusivamente económico. Quienes saben de energía explicarán las consecuencias de la salida emiratí del grupo petrolero, me centro en lo político: esos acuerdos han permitido bases para compromisos de no confrontación armada, seguridad y desarrollo social y cultural. Hoy, queda el acercamiento entre apenas dos o tres partes.

La salida de Emiratos es una decisión política en el contexto de rivalidad con Arabia Saudita. Distintas formas de ver su papel en la región. Desde apoyos, unos más aberrantes que otros, en Libia, Sudán o Yemen, a un estilo pragmático de vecindad que no ve más allá de la pared contigua. Ópticas nativistas. Un Kuwait para kuwaitíes entra en el entendimiento de un mundo que se percibe cada vez más reducido.

Riad pasó de la transformación de feudo wahabista a una autocracia funcional que entendió la frivolidad de lo contemporáneo y hace lo imposible por conservar una posición de dominio que no depende de la custodia de sitios sagrados. Emiratos busca, y ha logrado, establecerse como estandarte del desarrollo. Sólo que lo ha hecho, en buena medida, gracias a trabajadores no tan distintos a los que deporta.

Supongo que México podría ver con atención qué pasa en esa esquina del mundo. Algo le afectará. El mundo podría preguntarse, ¿qué pensamos hacer cuando no haya con quien compartir estrategias comunes?


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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