Política de la pureza

Ciudad de México /

En nuestra mala relación con lo político, creímos que unos cuantos años sin régimen de partido nos hacía democracia. Mientras la esquizofrenia nacional da por sentado que aquel sistema desapareció, éste se restablece día a día con sus prácticas y diferente nombre. La retórica más burda dice ir contra él y actúa como si su reincorporación a la vida pública fuese inevitable.

Medios y periodistas, analistas, académicos, miembros de eso que nos hacemos llamar la comunidad cultural y buena parte de los actores públicos, se adaptaron fácilmente al viejo juego del poder mexicano. Los halagos combinados con la esporádica crítica templada.

El deterioro de la democracia se da con la pérdida de conceptos que permiten aspirar a ella. La institucionalidad en el monopolio de la violencia, de la seguridad. En los límites del poder. La institucionalidad en la rendición de cuentas.

Hemos normalizado las desapariciones al punto de no ver la dimensión del horror en la existencia de colectivos de madres buscadoras. Esta semana, a una de ellas la secuestraron y asesinaron a su familia; otras más le pidieron al crimen organizado una tregua para seguir el rastreo de sus hijos.

Esa realidad no figura en los cálculos de quienes repiten una disculpa que quiere imponerle al oficialismo cualidades inexistentes. Negaciones aptas para justificar su apoyo. El espíritu de reinstauración al sistema hegemónico disfraza a su candidata con nociones moderadas, aceptación a lo técnico o a lo científico. ¿Dónde?, ¿entre Batres, Craviotos y Merinos? El país de la relativización es el de la impunidad estructural.

El equilibrismo que llegó a criticar al Presidente ve en su candidata purezas que prescinden de lectura política. Decir que ella sí viene de una izquierda verdadera es negar la naturaleza de esa izquierda mexicana. Imposición de virtudes por la tontería identitaria de una etiqueta que ahora abraza militares y perpetuó estrategias que llevan a mujeres a desenterrar fosas.

Esa pureza no necesita enaltecer los vacíos del populismo, el carisma, ni sobresimplificar la democracia. La cuna de pertenencia a su movimiento y no a la pedagogía partidista es aún más peligrosa. Depende únicamente del dogmatismo.


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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