Responsabilidad y decencia

Ciudad de México /

En las reflexiones alrededor del deterioro del debate público hay tinta suficiente sobre el papel de gobernantes y políticos aficionados al insulto, la mentira y el encono. Falta asumir la responsabilidad del deterioro que corre a cargo de voces públicas que desjerarquizan daños y realidades en nombre, ya sea de una frágil ecuanimidad, de una proverbial pureza del espacio político o de una evocación a intereses capaces de prescindir del contexto en el que se desarrollan. El resultado es una mala pedagogía política.

Existe en este país una inclinación racionalizada por la impunidad que convive con el discurso contra ella. Coincide el comportamiento en la tolerancia al uso político de la justicia, en el desprecio por los procesos legales y en quienes ven una temporalidad incorrecta en la publicación de un informe sobre la gestión local en la peor tragedia sanitaria de la época. ¿Cuándo es mejor momento para revisar las crisis sino en medio de un proceso electoral?

Por el fracaso en la pedagogía que debería marcar lo inadmisible, somos una sociedad en la que por contar con mayor fuerza el grito de la plaza se admite como verdad; en la que es válido violar derechos para ocultar el desinterés por corregir lo fangoso de nuestras fiscalías y decide sólo ver a los jueces como único elemento del sistema de justicia.

No debería ser muy complicado entender que, desde el poder, el abuso de la tribuna significa siempre la exacerbación de pulsiones autoritarias.

Aquí, donde a la mayor parte de la población en prisión no se le ha probado culpabilidad, es asquerosa la facilidad con la que se suscribe una medida diseñada para mantenerlos sin juicio ni sentencia.

Tiene algo de fascinante cómo todos los ejecutivos locales, imagino sin relacionar palabras con hechos, enviaron una carta a la presidenta de la Suprema Corte en la que afirman, de darse el caso, su disposición a ser encarcelados sin investigación concluyente ni fin de procesos judiciales en su contra. Supongo que esa misma disposición se encuentra en quienes apoyan lo oficioso de la prisión preventiva.

Somos la muestra constante de la incapacidad para pensar en los planos paralelos de la legalidad, la decencia y la civilidad. 


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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