Dos procesos de negociación han hecho coincidir a gobiernos opuestos sobre la falta de fiabilidad de la Casa Blanca. Sus razones se entrecruzan. Un mínimo de fiabilidad es necesario para cualquier acuerdo. De comercio entre naciones en paz, de paz entre naciones en conflicto.
Exigencias de última hora orillaron a Canadá a retirarse de la mesa. Para el delirio que es Teherán, la falta de perspectiva en las amenazas facilita su intransigencia. Perderán algo de lo que les prometía el intento previo para contener la crisis en Ormuz, esa es otra cosa.
La falta de fiabilidad que Washington estableció le ha significado más desgaste que logros. La guerra con Irán se mantiene. El rompimiento con Ottawa no tiene sentido de futuro. Permanece la inflación, los costes de guerra, el desabastecimiento en equipo de defensa. México es un país donde la escalada de la Casa Blanca tiene espacio para funcionarle.
Frente a Canadá, Washington no se planteó la posibilidad de una negativa. De existir, una estrategia dibuja todos los escenarios. El Día D de medidas económicas contra Irán se ha quedado en la vaguedad e incapacidad para manejar su resultado. De implementarse no hay una sola razón para suponer que la realidad actúe como la retórica y el régimen colapse. En el eventual caso de hacerlo, tampoco hay signos de un plan posterior.
El gobierno de México, en cambio, tiene los insumos para absorber barbaridades con tal de mantener su posición interna. La que interesa. A dos años no hay señal de que la gente en Sinaloa sea gran prioridad.
En el affaire Rocha. Si en seis meses no volvemos a saber de él, Palacio dirá que hizo su parte. ¿Hay, hasta ahora, más elementos para suponer una entrega o juicio en México?
Si Estados Unidos sigue deportando mexicanos a Guatemala y Honduras, la queja ya satisface oídos locales.
Si una porción de las exigencias de Washington a Canadá se cuela en nuestras conversaciones, la respuesta cabe más en un discurso soberano y la concesión que permita seguir agitando banderas.
La falta de estrategia que acostumbra Washington puede funcionar en México no sólo por nuestros pocos márgenes de maniobra. También puede confiar en que el gran interés de Palacio es Palacio.