La miopía de Darwin

Ciudad de México /

Pocas ocasiones suele presentarse un libro que aborde la ciencia desde un punto de vista innovador. Lucy Cooke (Hastings, East Sussex, 1970) es una zoóloga especialista en la evolución y el comportamiento de los animales. Tiene muy claro que su labor quedaría limitada si sólo se centrara en investigaciones y gráficas dirigidas al ámbito académico; por el contrario, gran parte de su tiempo lo invierte en planear cómo abordar asuntos del reino animal a través de la divulgación de la ciencia. Para ello se ocupa de series de televisión, documentales, artículos en periódicos, revistas y libros.

Hembras. Lucy Cooke. Una guía revolucionaria sobre el sexo, la evolución y la fémina animal. Anagrama. España, 2025


Lucy Cooke escribió Hembras, una visión polémica sobre lo que podría llamarse la miopía de Darwin al querer verlas como seres pasivos, débiles, más cercanas a la subordinación que a la autonomía; incluso se llegó a considerar que experimentaban un desarrollo atrofiado. Y, en general, a los machos se les veía físicamente más grandes, complejos y con una capacidad mental superior.

“La teoría de la selección sexual de Darwin se incubó en un contexto de misoginia, por lo que no tiene nada de extraño que la hembra animal saliera deforme, tan marginada e incomprendida como un ama de casa victoriana. Lo que quizá sea más sorprendente, y perjudicial, es lo difícil que ha sido lavar esta mancha sexista de la ciencia, y lo mucho que ha llegado a extenderse”, escribe Cooke.

En ese sentido, el libro concilia y corrige una apreciación sobre el conocimiento que más ha trascendido en el desarrollo de la vida animal. Con argumentos sólidos e investigaciones comprobables, la escritora brinda el soporte necesario para mirar con otra perspectiva los estudios de Darwin, acaso caducos o limitantes en relación con los gametos femeninos.

La riqueza de la información casi se desborda en estas páginas. El reto podría ser complejo si se trata de seleccionar lo más destacado; no obstante, resulta significativo mostrar algunos ejemplos de este panorámico estudio. Como es el caso, en el Amazonas, de los monos araña, que mantienen guardado en su interior el órgano sexual, mientras que las hembras ostentan un clítoris colgante que algunos biólogos han descrito como “pseudopene”.

A las hembras fosa, un carnívoro depredador de Madagascar, parecidas a un puma con la cabeza encogida, desde los siete meses les sucede algo extraño: su clítoris se agranda, le crece un hueso interno con espinas que deriva en un “facsímil del pene del macho”. Sin embargo, este órgano sexual no les dura mucho tiempo: cuando se vuelven totalmente activas, “el clítoris apenado” desaparece.

Por otro lado, la hiena manchada hembra tiene un clítoris de veinte centímetros exactos con la misma forma y posición que el órgano sexual de los machos de su especie; además posee erecciones y un par de testículos. Para Cooke este tipo de hienas parecen ser el único mamífero cuya hembra carece de abertura vaginal externa. La naturaleza le impuso que debe copular, orinar y dar a luz a través de ese “clítoris multitask”. Aquí es donde la investigadora dice que es un acertado ejemplo para abordar la anticuada teoría del hermafroditismo.

La rana bermeja es otro caso en donde impera lo distinto. No encaja en la división estrecha y limitada para las ranas hembras, pues estos anfibios poseen la capacidad de desarrollar testículos en lugar de ovarios, o a veces ambos órganos. La rana bermeja vive en toda Europa, desde España hasta Noruega. La o las mutaciones que hacen las ranitas se debe, principalmente, a la zona en la que habitan. “Algunas de ellas tienen una mezcla de tejido ovárico y testicular, lo que hace prácticamente imposible clasificar netamente su sexo en una de las dos categorías”, escribe la zoóloga.

A la luz de una nueva visión, parece una aventura revisitar los comportamientos genéticos y el desarrollo evolutivo de los seres vivos. El propio Darwin, como recuerda la escritora, se casó con una de sus primas, tuvo diez hijos y su perspectiva quedó impregnada de la moral victoriana en una época represiva. “Puede ser que no estuviera demasiado familiarizado con el sexo femenino o que ni siquiera sintiera curiosidad por él. De modo que las posibilidades de que cuestionara la evolución desde una perspectiva femenina, además de masculina, tal vez ya eran escasas aun sin tener en cuenta la sociedad en la que nació”. Porque, arremete Cooke, “ni siquiera los científicos más originales y meticulosos son inmunes a la influencia de la cultura, y la lectura androcéntrica que Darwin hacía de los sexos sin duda estaba moldeada por el machismo imperante de la época”.

El libro se publicó en 2022 y se tradujo al castellano en 2025. Desde entonces esta investigación no ha dejado de circular, porque además de ser un tema a debate fue planeado para que la ciencia sea divulgada y no se quede en la academia.


  • Mary Carmen Ambriz
  • mcambriz@hotmail.com
  • Ensayista, crítica literaria y docente. Fue editora de la sección Cultura en la revista Cambio.
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