¿Debate para electores?

Ciudad de México /

Mañana por la noche se transmitirá el primer debate entre las candidatas a gobernadora de nuestro Estado de México. Apenas el domingo los candidatos a gobernador de Coahuila debatieron, o mejor dicho discutieron y se agredieron con todo. Al parecer nada claro quedó a los electores, más allá de la lucha por el poder.

El costo de campañas y elecciones debería corresponder a procesos civilizados, para decidir pacíficamente quien nos gobierne, lo que no tiene precio para llevar a la mejor mujer al cargo sexenal. Los debates deberían lograr un electorado informado y sólido en sus decisiones, en elecciones de juego limpio, y a ganarle al abstencionismo. Esperaríamos que en los temas seleccionados para el debate se presenten las propuestas que atiendan las demandas sociales más urgentes y se ofrezcan soluciones convincentes, realistas, y no terminemos con mentiras y promesas que nunca se cumplen.

El objetivo central de los debates debería ser atraer a los electores potenciales a las urnas, animarlos a decidirse por la candidata que mejor proponga la atención de esos problemas y demandas, luchar para evitar la abstención mayoritaria. De lo contrario tendría seis años para quejarse por no haber aprovechado el momento para decidir nuestro futuro estatal.

Preguntas como estas: ¿Cómo evitar que el próximo sexenio se sigan aprovechando del poder político por grupos y negocios privados? ¿Cómo lograr la regularización de más de millón y medio de lotes que niegan seguridad jurídica patrimonial a las familias? Y preguntas de índole personal: ¿Cómo se han desempeñado las candidatas en los cargos ocupados y en su vida personal? ¿Cómo han vivido? Preguntas y respuestas que pueden revelar el verdadero rostro de las personas, sus intereses reales, y podrían permitir a los electores hacer su valoración y decidir.

La propaganda de cada candidata dice mucho de cada quien. ¿Cuál es la esencia, la sustancia? Frente a la televisión podremos observar sus recursos emocionales, su lenguaje corporal, sus argumentos, su sencillez o complejidad, su vanidad o modestia, características de su personalidad.

Para votar por sus propuestas, el debate puede ser la oportunidad de conocer y distinguir entre las candidatas, que por cierto en nuestro Estado parece clara: la Maestra Delfina Gómez Álvarez representa la opción del cambio, porque viene de partidos opositores al grupo gobernante; la candidata Alejandra del Moral representa el continuismo del grupo gobernante. De ahí la importancia de conocer sus diferentes propuestas a temas que no han logrado resolverse, entre otros: la pobreza crónica, la demanda de agua potable, la seguridad, el transporte, las vialidades, y muchas más. Recuerde el antiguo proverbio: ninguna organización es mejor que las mujeres y los hombres que la componen.


  • Mauricio Valdés
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