El pasado 30 de septiembre concluí mi encargo como titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva del Gobierno de Hidalgo. Cierro esta etapa con una sola palabra en mente: gracias. Gracias a quien confió en nosotros, a quienes trabajaron a nuestro lado y a un estado que nos permitió servirle.
Mi primer agradecimiento es para el Gobernador Julio Menchaca Salazar. Lo acompaño desde 2017, y en estos cuatro años de gobierno confirmé lo que entonces intuí: su liderazgo convierte la planeación en decisiones. Su instrucción fue clara desde el primer día: planear no para llenar documentos, sino para que el bienestar llegara a donde nunca había llegado.
Nada de lo que aquí cuento fue obra de una sola oficina. Fue resultado de un gobierno que trabajó en equipo, de secretarías estatales que se coordinaron, de equipos municipales y de un gobierno federal que, bajo la conducción de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, eligió a Hidalgo como territorio prioritario de inversión.
Reconstruimos la Unidad desde la base, con una convicción: un gobierno que no se evalúa no puede corregir. En 2023, el CONEVAL reconoció a Hidalgo con la puntuación más alta del país en monitoreo y evaluación, por primera vez en su historia. Hoy el estado cuenta con un Banco de Proyectos que ordena la cartera de inversión y sus dictámenes de viabilidad.
Nuestra tarea fue preparar el territorio para la mayor inversión pública de su historia reciente. En coordinación con SEDATU, SICT, SEMARNAT, CONAGUA, entre otras dependencias, trabajamos para que cada proyecto encontrara suelo, servicios y certeza: Hidalgo aportó 13 predios con más de 50 hectáreas para casi 8 mil Viviendas para el Bienestar, y se colocó como referente nacional del programa.
En territorio hidalguense se liberó el 95% del derecho de vía del Tren México–Querétaro, y avanzamos en el del Tren AIFA–Pachuca.
La tecnificación del riego en el Valle del Mezquital y el saneamiento del río Tula comenzaron a saldar deudas históricas con la región.
Llegaron nuevos bachilleratos y un Polo de Bienestar en Zapotlán con más de 10 mil millones de pesos de inversión.
Uno de los cambios de fondo fue poner orden al uso del suelo. Durante décadas, el modelo neoliberal dejó crecer nuestras ciudades desorganizadas, extendidas como una tortilla, con fraccionamientos lejanos y sin servicios.
Por instrucción del Gobernador definimos que ese crecimiento ya no podía continuar. Hoy Hidalgo apuesta por un nuevo modelo de urbanismo: ciudades compactas, que crecen hacia adentro. Para lograrlo impulsamos programas municipales de desarrollo urbano como nunca antes en la historia del estado: casi cinco veces más que todas las administraciones estatales anteriores juntas. Elaboramos los programas integrales de movilidad urbana, que definen cómo debe crecer el transporte público en nuestras grandes ciudades. Iniciamos los programas regionales de desarrollo urbano e instauramos los programas de imagen urbana para embellecer nuestras ciudades.
Todo ese andamiaje sostiene a Hidalgo 2040: una cartera de más de 300 proyectos estratégicos que el estado debe ejecutar en los próximos años. Y dejamos en construcción una propuesta de política pública y de planeación urbana tomando en cuenta los polígonos de actuación, que definirán hacia dónde debe crecer la vivienda, para que las familias vivan cerca de su trabajo, de la escuela y del centro de salud.
Durante décadas, Hidalgo recibió los problemas de la Zona Metropolitana del Valle de México sin tener voz en sus decisiones. El Gobernador tuvo una visión de largo plazo: Hidalgo debía dejar de ser periferia y convertirse en actor de la metrópoli.
Hoy Hidalgo tiene un lugar en la mesa donde se decide el futuro del agua, la movilidad y la vivienda de la metrópoli. Nuestra apuesta es que el estado no reciba solo sus problemas, sino también sus beneficios.
Todo esto lo construimos juntos y los seguiremos construyendo juntos.
Gracias, Gobernador. Gracias, Hidalgo.