Este martes en un evento, el gobernador Alejandro Armenta volvió a tocar el tema del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla, a donde llegará Josefina Morales Guerrero, ex titular de Finanzas, con la misión de analizar la viabilidad financiera para que el Estado pueda recuperar el control en el abasto del vital líquido para beneficio de la gente.
En primer lugar, justificó la llegada de Morales Guerrero, quien tiene amplia experiencia en el ámbito financiero, ya que ante la posibilidad de adquirir el 75 por ciento de las acciones de Agua de Puebla para hacerse del control, es fundamental una persona con su perfil.
De igual manera explicó los motivos por los que el ex director del Soapap, Gustavo Gaytán, fue invitado a colaborar en la coordinación del Gabinete, porque como bien lo dijo, necesitan su experiencia y además tiene derecho a seguir en la vida pública.
La salida de Gaytán tiene qué ver más con el momentum y el expertise de la ex secretaria de Finanzas, por eso la necesitan en otra trinchera.
Durante los poco más de 11 años que estuvo al frente del organismo, Gustavo logró reducir en casi un 50 por ciento el monto de la deuda, que pasó de 3 mil 809 millones 206 mil pesos, a 2 mil 035 millones 637 mil pesos, lo cual es un mérito que algunos se niegan a reconocer.
Pero no solo eso, sus malquerientes, que por cierto todo mundo sabe de dónde vienen, se han encargado a darle periodicazos, pero como siempre sucede, el trabajo mata grilla. El propio Armenta ya le dio públicamente su respaldo.
El 26 de diciembre del 2013, cuando el gobierno otorgó la prestación del servicio de agua potable, drenaje, alcantarillado y disposición de aguas residuales a Concesiones Integrales, S.A. de C.V. por 30 años, recibió 3 mil 844 millones 196 pesos durante los primeros 10 años por esa operación.
Actualmente, Soapap tiene 2 pasivos relevantes generados de contratación de deuda de 1996 a 2010, sin que las administraciones en esos periodos pagaran a capital, y tampoco contaran con los ingresos para tener solvencia ante Banobras.
Desde hace años, el gobierno ha tenido que darle apoyo financiero para asumir las obligaciones que históricamente le endilgaron. En principio, la idea de Armenta es 1) reestructurar los pasivos para ampliar su capacidad operativa y 2) rescatar un organismo que durante décadas fue la caja chica de los gobernadores en turno, robándose el dinero del pueblo.