En nueve días (domingo 14 de junio) se estará jugando en Nuevo León el primero de los cuatro partidos de la Copa del Mundial que se disputan en el Gigante de Acero, entre la Selección de Suecia contra Túnez en fase de grupos.
Así arranca la justa deportiva más apasionada del universo, y sobre todo, la más vista con más de cinco mil millones de espectadores a nivel global y, nos guste o no, nuestra entidad estará en los ojos del mundo.
Los restantes encuentros son: Japón vs Túnez, del grupo F, el sábado 20 de junio; Corea del Sur vs Sudáfrica, el 24 de junio, y el 29 de junio, en octavos de finales, está por definir, dependiendo de los resultados.
Serán sólo cuatro partidos mundialistas, y para ello se tuvieron que invertir millones de pesos en obras que se quedarán como parte de la infraestructura urbana, aunque en estos momentos la crítica en contra del Gobierno estatal parezca dura y a veces hasta injusta.
En su momento, el gobernador Samuel García declaró que entre las obras y acciones que llevarán a cabo están las nuevas líneas del Metro 4 y 6, la Estación Aeropuerto y la Estación Torre Rise, así como la modernización de la Línea 1.
Además de la incorporación de cuatro mil nuevos camiones sustentables que forman parte de la reestructuración del transporte público, así como 500 nuevos paraderos, para sumar 34 proyectos en total que sería la ganancia para los ciudadanos cuando pase el evento.
En cuanto a la derrama, se ha dicho que podría tener un impacto económico de mil millones de dólares a nivel local, pues se habla de tres billones de dólares para México, y esperan la llegada 1.5 millones de personas, de las cuales una gran cantidad visitarán Monterrey.
La entidad tiene una capacidad de más de 14 mil cuartos de hotel, los cuales esperan que sean ocupados gracias al evento organizado por la FIFA, aunque podría haber otras mil habitaciones, más las plataformas en línea.
Si lo que promete Samuel es cierto, todas esas obras deberán concluirse antes de su mandato, y quedan como su “legado”, según sus propias palabras. Lo que pase después del Mundial y cuando termine su gestión, es otra cosa.
Mientras se llegan los tiempos, a disfrutar o padecer, depende de cómo nos toque, de la fiesta futbolera más intensa del planeta.