Los estados vecinos de Coahuila y Tamaulipas han recibido de mala manera la propuesta del Gobierno de Nuevo León de implementar un Pase Turístico, el cual tendría carácter obligatorio para los automóviles que circulen con placas foráneas.
La iniciativa que hasta ahora ha recibido el rechazo unánime en ambas entidades, contempla que para quienes transiten en su vehículo durante más de un mes deberán tramitar un permiso ante el Instituto de Control Vehicular.
Es una versión adaptada del Hoy No Circula, pero sin sustento legal, porque al menos en la megalópolis de la Ciudad de México, que incluye a Hidalgo, Puebla, Morelos, Edomex, Querétaro y Tlaxcala, lo justifican por el tema medioambiental.
En el caso nuestro sería un Tú No Circulas, pero sin motivo que sustente impedir a un mexicano el libre tránsito y eso puede incurrir en una violación al Artículo 11 de la Constitución, donde establece que: “Toda persona tiene derecho a viajar por su territorio y mudar de residencia, sin carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto o requisitos semejantes”.
Y agrega que el ejercicio de este derecho estará subordinado a las facultades de la autoridad judicial, en los casos de responsabilidad criminal o civil, y a las de la autoridad administrativa, por lo que toca a las limitaciones que impongan las leyes sobre emigración, inmigración y salubridad general de la República, o sobre extranjeros perniciosos residentes en el país.
Este precepto establecido en nuestra Carta Magna deja claro, aunque parece que al Gobierno del nuevo Nuevo León no tanto, que nadie puede impedir la circulación, a menos que exista una causa justificada en las leyes o reglamentos de los estados.
En alguna ocasión comenté en este espacio que en mayo mis hijos fueron retenidos unos minutos por policías del municipio panista de San Nicolás, por el solo hecho de manejar un auto con placas del estado de Puebla.
Se trata de un modelo reciente, con toda la documentación en regla, que además estaba estacionado afuera de una tienda, a donde se detuvieron a comprar un refresco, pero a los señores uniformados les parecieron sospechosos dos jóvenes para exigirles su identificación.
Por supuesto que ellos saben perfectamente cuándo una persona tiene mal aspecto; sí, en muchas ocasiones ellos mismos han sido cómplices y aprovechan cualquier pretexto para tratar de sacar dinero. En ese sentido pudiera ser positivo traer un “salvoconducto”, pero primero deberían socializar la propuesta y no aventarse como El Borras.